El ministro de propaganda del Reich, Joseph Goebbels sostenía que “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”.

Desde la Intendencia se intenta convertir un “hallazgo” en una auditoría. Con cierta magnificencia se pretende minimizar la diferencia entre estos dos vocablos; suponiendo un tecnicismo. “Una auditoría es el examen crítico y sistemático que realiza una persona o grupo de personas independientes del sistema auditado, que puede ser una persona, organización, sistema, proceso, proyecto o producto, con el objeto de emitir una opinión independiente y competente… una auditoría realizada por un profesional experto en contabilidad, de los libros y registros contables de una entidad, para opinar sobre la razonabilidad de la información contenida en ellos y sobre el cumplimiento de las normas contables.”

Un hallazgo es algo bien distinto, es encontrar algo, buscando por si acaso, al estilo Héctor Bado, quien continúa sosteniendo que hay una fortuna en monedas de oro en el fondo del Río de la Plata.

Auditoría y Hallazgo; una importante diferencia, muy lejos de un tecnicismo, es como si pretendiéramos llamar un pequeño malentendido a lo que ocurrió entre el Papa y Galileo.

La razón por la que se han confundido los términos, según el Ejecutivo Departamental, es con la intención de desmarcarse o minimizar, el hallazgo Thornton.

¿De qué habría que desmarcarse? ¿De la realidad que le ha permitido a la intendencia, concretar algunas de las obras iniciadas por la anterior administración?  ¿De sumar funcionarios a la plantilla de la Intendencia? ¡Práctica aborrecida y cuestionada hace apenas un año! ¿De obtener un superávit? ¿Superávit que no pueden precisar? Porque mientras la intendencia dice que son 11 millones, el candidato comunista a presidir al FA, afirma que son 33 millones (¿?) haciendo gala de una incontinente verborragia, de un relato imaginario; con igual desparpajo afirma que Cuba vive en democracia, o sostiene olímpicamente que Venezuela está en su apogeo, así, desde su realidad mágica; 11 es igual a 33. En definitiva, cualesquiera de las dos cifras resultan producto de una situación saludable de las arcas de la comuna, que se pretende distorsionar.

¿Qué habría que minimizar? ¿La concreción del nuevo alumbrado público?, ¿el asfaltado del camino a Las Cañas?, ¿el haber finalizado el mandato con menos funcionarios que los que tiene la intendencia actualmente? ¿El no perseguir a los funcionarios por tener diferentes ideas políticas? ¿El apoyo y solución constante a las necesidades y problemas sociales?

Quien pretende minimizar es la actual administración, licitó una auditoría y obtuvo un hallazgo. Y otro hallazgo resultó el conocer que estaba convenido que no habría auditoría, y que para que esto quede más claro, o más oscuro, se pactó una confidencialidad que no permite discutir el informe y que pone a resguardo de cualquier reclamo a la empresa auditora.

“Es más fácil engañar a la gente que convencerlos que han sido engañados.” Mark Twain

Desconozco si al llamado se presentó y calificó alguna otra empresa, pero si lo licitado era una auditoría, podrían sentir vulnerados sus intereses a la luz de este hallazgo.

Pero el camino no es la mentira, por mayor que sea el esfuerzo en señalar que la situación económica financiera de la intendencia es delicada, la realidad se encarga de demostrar que esto no es así y es la misma intendencia quien la invoca.

El camino no debiera ser posicionarse por encima del común y pretender, semántica mediante, socarronamente, descalificar… (errando el intento), no le resultó al Reich y no le ha resultado a ninguno de quienes han intentado subestimar la capacidad de entendimiento de la gente, por más viento en la camiseta que traigan.

 

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