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Los apicultores uruguayos tienen la posibilidad de utilizar plantaciones gestionadas sosteniblemente para producir miel pura y de alta calidad. Además de incentivar la industria local, la certificación garantiza la calidad de la producción apícola.

 

“La miel de Eucalyptus es diferente”, dice el apicultor Carlos Demov, quien trabaja con UPM Forestal Oriental. “Tiene un sabor distinto, diferente color, es especial”, agrega.

Es abril y los apicultores uruguayos están en medio de la temporada de cosecha. Luego de este período, se cierran las colmenas de cara al invierno, para que las abejas puedan sobrevivir con suficiente miel. En Uruguay, la miel se produce en abundancia, gracias a las especies que florecen en las plantaciones de Eucalyptus y montes nativos que gestiona UPM.

“Desde fines de mayo hasta agosto, los apicultores trabajan en lo que llaman ‘trabajo de galpón’, que incluye la reparación y recambio de material en la colmena”, dice. En setiembre se empieza a preparar la colmena para la nueva temporada, y así continúa el ciclo.

Demov trabaja hace más de 30 años con abejas, y está en proceso de certificación para que la miel que produce sea certificada por PEFC™ (Programme for the Endorsement of Forest Certification) para, de esta manera, ingresarla a mercados competitivos en todo el mundo.

Una inversión a futuro

Cada año, UPM realiza un llamado nacional dirigido a apicultores locales para que hagan uso de las plantaciones de Eucalyptus para la producción de miel como producto complementario a la actividad forestal sostenible. Actualmente, 220 apicultores trabajan en plantaciones de UPM en  Uruguay. “Desde 2012 se trabaja en incentivar el ingreso de los apicultores a campos de UPM Forestal Oriental, en coordinación con instituciones locales que les asignan sitios. Se busca favorecer al productor local, y al productor chico sobre el grande”, explica Magdalena Albornoz, de Productos Complementarios de UPM.

En 2017, estos apicultores tuvieron la oportunidad de participar en el comienzo de un plan piloto dirigido a aquellos interesados en certificar su producción de miel con sello PEFC. Como parte del proyecto, PEFC, un organismo europeo de certificación forestal que forma parte de una alianza global presente en 50 países incluyendo Uruguay, ha estado trabajando junto a UPM Forestal Oriental y organizaciones de regulación nacional.

La principal ventaja para el apicultor al obtener la certificación PEFC es la valorización de su producción de miel, a través del uso del logo PEFC en sus productos, reconocido en más de 70 países y el cual implica un origen forestal sostenible. “Es un cambio de mentalidad para el productor, pero sin duda le abre puertas a su producto”, dice Gabriela Malvárez, miembro de la Secretaría Técnica de PEFC Uruguay.

Este sello permite una mayor apertura de mercado para la miel de origen forestal sostenible. “La certificación valida que se ha cumplido con todas las condiciones de trabajo y de higiene para mantener la calidad de esa miel, que es pura y no está mezclada con otras, y que en el predio donde se produce no hay presencia de productos químicos”, cuenta Demov.

El camino hacia la certificación sostenible

La certificación PEFC contempla dos aspectos fundamentales. En primer lugar, el manejo forestal de los bosques, que implica cómo se manejan éstos para la producción, cuidando el medio ambiente, atendiendo a la legislación y a las relaciones sociales con la comunidad y con otras empresas. En segundo lugar, la certificación de cadena de custodia que certifica los procesos y la trazabilidad de cada producto que sale de un bosque certificado.

“Se certifica paso a paso, desde el producto inicial hasta el producto final”, explica Malvárez. Esto significa que la miel producida por estos productores apícolas será certificada como sostenible en todo su proceso, lo cual es importante no sólo para su comercialización, sino también para la salud de las abejas y el cuidado del medio ambiente.

El proceso piloto de certificación está desarrollándose actualmente con 13 de los 220 apicultores, y están en camino de obtener el primer sello PEFC a nivel mundial de producción apícola con origen forestal sostenible. Para obtener la certificación, los productores también deben participar de cursos sobre buenas prácticas apícolas, seguridad y prevención de incendios, y certificación en cadenas de custodia.

En una apuesta por el desarrollo sostenible y de las comunidades en donde se opera UPM Forestal, para que los apicultores pueden certificar su cadena de custodia PEFC, la empresa amplió el alcance de su certificación de “Manejo Forestal” a “Manejo Forestal y Producción Apícola”.

Según Albornoz, los 220 apicultores que producen miel en las plantaciones de UPM utilizan más de 31 mil colmenas, pero hay capacidad para cerca de 53 mil en las 65 mil hectáreas de predio potencial para la producción apícola. “Hay mucho espacio para más apicultores en UPM Forestal Oriental. La idea es que sigan viniendo, porque hay más lugar para producir miel de calidad”, dice.

Miel amigable con el medio ambiente

El apicultor Fernando Camejo, que también participa de este programa, maneja en total 400 colmenas, 200 de ellas con UPM Forestal, y explica que uno de los aspectos positivos de trabajar con la certificación PEFC es asegurar la calidad de la miel. “Vamos a tener una miel sin agrotóxicos, sin químicos, para poder salir al mercado”, argumenta.

El hecho de trabajar en bosques certificados es importante, ya que los apicultores se preocupan por el alto porcentaje de agrotóxicos que contaminan su producto. “El pesticida no distingue entre un insecto y otro; se tira para matar el insecto que perjudica ciertas producciones, pero se mata a un abanico de insectos que son beneficiosos para el medio ambiente. La abeja es un elemento clave en el medio ambiente, y sólo sigue sobreviviendo porque la estamos cuidando”, puntualiza Demov.

“El manejo forestal sostenible brinda otras garantías al producto”, sostiene Albornoz. “El mundo del consumidor se dirige a productos amigables, que no provienen de la explotación de la naturaleza”.

 

“La miel que están consumiendo las abejas no es buena, y por eso se están muriendo”, dice Camejo. “Esa es la razón por la cual es tan importante producir una mejor miel. Trabajar con UPM supone salvar a la abeja. Estamos aprendiendo sobre apicultura y estamos trabajando de forma más eficiente, cosechando miel de mejor calidad. Tiene un futuro.”, concluye.

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