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Foto archivo: nunca más un piquete en las rutas del  Mercosur, violatorio de los derechos humanos de los ciudadanos

 

Semanario CORREO DE LOS VIERNES -  Montevideo -  URUGUAY - 13 setiembre 2013


En octubre de 2011, la empresa UPM ex Botnia solicitó al Poder Ejecutivo un aumento de su producción en un 20%. La autorización ambiental dada originalmente topeó la producción anual en un millón de toneladas anuales como promedio, aceptándose que por un mayor dinamismo de la cadena productiva o por aumento de la materia prima pudiera llegar a 1.111.250 toneladas.

La empresa adujo, al solicitar autorización para el incremento, que este tipo de plantas de celulosa producen más tras cinco años de operaciones, al afianzarse el modo de producción y al incorporarse innovaciones tecnológicas, pero en realidad lo que disparó la solicitud es que el gobierno autorizó a la otra planta, instalada en Colonia, Montes del Plata, a una producción de U$S 1.300.000. Esa disparidad generó el legítimo reclamo de UPM, que, reiteramos, se elevó a las autoridades en octubre del año 2011.


En marzo de 2012 el trámite fue derivado a la Comisión Administrativa del Río Uruguay, con la convicción de que allí podría “enterrarse”, dado que los antecedentes sobre los permisos para las terminales de Nueva Palmira, demorados desde 2007 y 2008, indicaban que un tema polémico como el de UPM sufriría la misma demora. Y es lo que ocurrió, porque violando el espíritu y la letra del Estatuto del Río Uruguay, Argentina estiró los plazos y entreveró el asunto, con lo cual llegamos al final previsible: se vino encima la fecha en la que la fábrica hace su parada técnica anual, de mantenimiento y de planificación de su nuevo período productivo y el gobierno uruguayo no tiene una respuesta, dependiendo otra vez y lastimosamente de lo que diga Argentina o su Canciller Timerman, que ya anunció que no habrá transacción posible.

En el medio de todo ello, el gobierno uruguayo cambió otra vez de negociadores. Primero se delegó el tema en la CARU, luego asumió personalismo el Canciller Almagro, luego se derivó el asunto a la gestión personal del subsecretario Porto, luego se informó desde ámbitos oficiales que el Presidente de Ancap ( ¿?) Raúl Sendic iba a encargarse de todos los temas conflictivos con la vecina orilla.



Ahora, figazza mediante, el Presidente de la República se reunió en el bar Tasende con el embajador de Argentina Dante Dovena y encontró la solución: según el diario oficialista La República, encomendó a su embajador en Buenos Aires, Guillermo Pomi, que junto a Dovena lleve adelante las negociaciones. Para colmo, desde el mismo ámbito presidencial se dejan trascender fechas posibles del “Inminente” acuerdo: a fines de mes, cuando Mujica se reúna con Cristina Kirchner en Buenos Aires para inaugurar los servicios del nuevo buque del empresario López Mena. Con más precisión, las fuentes presidenciales dan cuenta que el tema de la publicación de los informes ambientales y el aumento de la producción de UPM van a quedar resueltos antes de que Mujica viaje a la asamblea general de las Naciones Unidas, el 29 de setiembre.



Mientras acá el Presidente juega a las negociaciones de café, el Canciller Timerman pegó el portazo y se cerró a cualquier conversación.



En sus entreveros y contradicciones, el gobierno perdió dos años y aún así, no sabe dónde está parado.

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