UPM entrerrianos

http://www.tiempo.com.uy/forestales/1594-entrerrianos-en-upm

http://www.iciforestal.com.uy/la-region/2685-entrerrianos-en-upm

  Se ha conocido una primera nota de un vecino de Gualeguaychú, integrante de un grupo numeroso que visitó la fábrica días pasados. Porque no es todo oscurantismo en tierras artiguistas. Lo que un puñado de seudoambientalistas quiso, no pudo con la fuerza de la razón. Hubo gente resistente que debió soportar pintadas de frentes de sus casas, insultos, provocaciones. Con mensajes apocalípticos de tragedias ambientales globales que luego nunca aparecen, pretendieron - y aún pretenden - asustar a la gente, el ejercicio de la oposición por la oposición, hay muchos que todavía no se enteraron que hace años que gobernamos y que lo que hay que hacer es remangarse y laburar para lograr rápidamente los cambios prometidos. Con la complicidad de radicales de esta banda. La zona de un enorme potencial turístico puede perfectamente coexistir junto al desarrollo del resto del país, necesitamos crecer como país para poder tener ingresos genuinos, con controles y monitoreo de las cosas que se hacen, sin quedarnos a contemplar un cuadro de una película que cuando llega el invierno es mucho más triste de lo que luce en los 90 días de verano. Bien vale la pena conocer la opinión de esta gente, y destacarla como  se merece.

Dice así esta primera nota:

El 5 de diciembre de 2007, es decir a solo 26 días de la puesta en marcha de la Planta Industrial de Celulosa de Botnia en la ciudad de Fray Bentos (Uruguay), tuve la oportunidad de hacer mi 1er. visita a la misma, junto a un reducido grupo de amigos argentinos (éramos 4 gualeguaychuenses y uno de Concordia; quizás los primeros argentinos en visitar esa mega empresa).

Atendidos por el personal superior del establecimiento, gracias a la invalorable intervención de un amigo común del grupo (hoy importante funcionario de UPM), visitamos sin tapujos todos los rincones de la Planta y recibimos una explicación detalla y sencilla de los distintos pasos o procesos productivos, que involucran la fabricación de la celulosa en el siglo XXI. También se nos explicó que esta nueva tecnología había nacido en la década del 90, como consecuencia del uso como “blanqueador” del dióxido de cloro en reemplazo del tradicional y económico cloro elemental (utilizado desde el nacimiento de esta industria) y todavía empleado por muchas viejas plantas (todas las argentinas actualmente en funcionamiento). Nos explicaron en aquel momento, que esta factoría había arrancado utilizando la mejor tecnología disponible en el mundo e iba a ser controlada, en lo que hace a la emisión de desechos industriales, con las normas más exigentes, que entrarían en funcionamiento en Europa  partir de octubre de 2008 (no olvidar que estábamos en diciembre de 2007).

 

Los viejos procesos de fabricación de celulosa, si eran molestos para el medio ambiente, pues la emisión de los subproductos que históricamente acompañaban a estos procesos, eran las razones por las cuales a estas industrias se las conocían como peligrosas en distintas partes del universo. Estos antecedentes pesaban mucho en nosotros (los integrantes de esta primera delegación que visitaba la empresa), pues éramos en su gran mayoría residentes de la ciudad de Gualeguaychú, donde se estaba prácticamente en pie de guerra contra la instalación de esta pastera, precisamente por miedo a que dicha radicación (que no sabíamos bien como iba a operar), nos complicara la vida y nos arruinara nuestro futuro como ciudad pujante y emprendedora, dado el posible incremento de los niveles de elementos o sustancias contaminantes en el ambiente.

Sin embargo, la impresión que nos llevamos durante esa 1er. visita, fue que la empresa se mostraba como una excelente planta industrial con un grado de avance tecnológico acorde a los standard industriales del primer mundo, donde los procesos productivos se manejan casi automáticamente desde una sala de computación climatizada con “operarios” (técnicos e ingenieros especializados) que controlan y operan los distintos pasos productivos, cómodamente sentados frente a 1, 2 o mas pantallas de micro procesadores. Lo que si nos llamó la atención en aquella ocasión era que en cada pantalla activa, había al menos 2 “operarios”; una rubio y otro morocho. Preguntado sobre el por qué? de esta situación se nos explicó: que se estaba en plena etapa de capacitación donde el personal finlandés estaba enseñando al personal uruguayo el manejo y la interpretación de las variables operativas para luego si, hacer la posta y dejar en manos de los locales el control total de los procesos.  

El único “operario” visualizado aparte de los anteriores operadores, a lo largo de los mas de 200 metros recorridos en el proceso industrial, fue el conductor del camión (trasbordador especial), que traslada los paquetes de celulosa previamente embalados y zunchados, desde el final de la línea hasta el puerto de la empresa sobre el río Uruguay, donde se lo cargaba en una barcaza, que espera para llevar el producto desde Fray Bentos al puerto de Nueva Palmira. Y de allí, al mundo.

Con las explicaciones recibidas (que eran coincidentes con los conocimientos científico que llevábamos), quedamos tranquilos a la espera que el avance productivo de la empresa fuera confirmando esa nueva realidad que se nos había explicado y desconocida para la gran mayoría de nuestros conciudadanos de Gualeguaychú.

Luego de pasados 5 años y medio de operatividad de esta Planta, se hacía necesario visitarla nuevamente y conocer que había pasado y que nos podían informar hoy, los funcionarios de UPM (ex Botnia).

El pueblo argentino está huérfano de la información técnica que debía haberse generado durante los años pasados, desde el fallo de La Haya en marzo del 2009 hasta la fecha, sobre los controles ambientales que ambos gobiernos se impusieron obtener e informar a sus comunidades. Los argentinos lamentablemente estamos inmersos en esa falta de información, a pesar que se la ha pedido en reiteradas oportunidades a los entes que la debían confeccionar y dar a conocer.

Pero parece que los uruguayos no. ¡Ellos sí la tienen!. ¡Y la han hecho pública!

De allí la necesidad de poder concretar una segunda visita para conocer: la marcha de la pastera, ahora con un nivel de producción a máximo régimen y con 5 años y medio de vida útil; los avances de la industria forestal uruguaya y su influencia en la economía uruguaya; el grado de desarrollo social que esta industria significó para nuestros vecinos y de ser posibles (abusando de la vocación de servicio que caracteriza al uruguayo), que al menos nos muestren los resultados de los controles del monitoreo que se han hecho desde La Haya hasta la fecha.

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