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Lamentablemente las comisiones que se dedican o deberían de dedicarse por ley a la protección animal a trabajar por ellos, no han logrado en muchos casos ni reunirse.

Hay a nivel departamental normativas para cobrar multas a los dueños irresponsables de perros sueltos en la vía pública.

Hay proyectos de poner un chip a cada perro con dueño con la cédula de su propietario.

Habría que cobrar multas porque siempre se aprende cuando se ataca al bolsillo.

Pero los otros perros, los que no tienen dueño, los que son  víctimas del abandono y de la irresponsabilidad siguen en la calle provocando siniestros de tránsito, caídas, enfermedades, mordeduras, molestias y nadie toma medidas.

Y la medida no es matarlos como muchas veces se ha hecho en este país, cuando no se pueden solucionar los problemas. La medida es aplicar un plan que los saque de las calles, los castre los mantenga mientras se implementan campañas de adopción responsable y se aplican medidas ejemplares a quienes los abandonan, y eso se hace juntando a varios organismos que tienen los medios, el personal, los técnicos y las herramientas para hacerlo.

La intendencia es la policía higiénica del departamento y apenas da un apoyo a la Protectora fundada en el gobierno anterior, en donde solo 4 voluntarias atienden los perros abandonados en la vía pública dejando horas y capital para dar bienestar a los animales.

Decimos apenas da una apoyo porque viendo el dinero que se “invierte” en contrataciones de personal jerárquico, comparado con el que se invierte en la protección de la salud de las personas, hay bastante diferencias.

Y no tenemos que explicar que cada vez que se retira un perro de la vía pública no solo se evita muertes y lesiones provocadas por un siniestro de tránsito, sino que se evitan mordeduras y enfermedades que trasmiten los perros.

Todos conforman la comisión nacional y departamental de protección animal, intendencias jefaturas y otras dependencias pero cuando un ciudadano va a la dirección de higiene a hacer una denuncia por un mal trato animal o a la policía les dan el celular de quienes somos voluntarios en el rescate de perros abandonados.

Y ahí trasladan el problema a otra persona que lo único que hace es rescatar dar en adopción curar y aliviar dejando horas en un trabajo que tendría que ser del estado uruguayo.

No hay directivas precisas y todo proyecto que se ha presentado en la Junta Departamental para tomar medidas para sacar los perros de la vía pública, han sido “archivados” porque en este tema nadie quiere profundizar.

Las autoridades de la salud están preocupadas, la siniestralidad causada por perros en la calle no está en las estadísticas, será porque no sirve saber ni contabilizar cuántas personas llevamos fallecidas por un animal suelto, o cuantas personas lesionadas, con serias lesiones de por vida y con secuelas hay en la ciudad y en el departamento, producto de un siniestro provocado por un perro en la vía pública.

Los perros deben sufrir primero el abandono y luego la condena de sobrevivir en la calle, enfermarse, pasar hambre, sed y calor en verano, hambre y frío en invierno y así sufriendo durante toda su existencia mientras el humano, el que tiene el poder el que razona es inteligente y piensa,  lo condena al abandono.

Quienes hemos abrazado la tarea del voluntariado tratando de protegerlos chocamos con la indiferencia de quienes gobiernan, si quitás un perro de la calle y enviás un mensaje a un gobernante jamás te contestan.

Si conseguiste un terreno para poner perros en tratamiento veterinario sacándolo de la calle haciendo un servicio a la comunidad para que el perro no provoque siniestros ni enfermedades ni molestias, y pedís si te limpian un terreno, terminas pagando de tu bolsillo porque la respuesta nunca llega, o pidiendo de favor a amigos que te den una mano.

No te ayudan ni con la sobra de la comida del INDA y así varios voluntarios todos los días nos hacemos cargo de la comida de varios perros que si bien tienen dueños, no ejercen una tenencia responsable, aún habitando lugares municipales en donde los perros se amontonan víctimas del abandono y sin que la autoridad municipal tome medidas, ni en la parte sanitaria, ni en la tenencia responsable de esos animales.

Es así que en viviendas municipales que deben ser fiscalizadas por la autoridad correspondiente encontras no solo perros con hambre, sino con sarna, abichados, enfermos y nadie controla nada.

Si precisás un pallet para construir una cucha para que un perro que rescataste esté protegido de las inclemencias del tiempo, tenés que comprarlo mientras  los pallet donados por UPM y sus empresas se amontonan en el parque industrial.

Un día los voluntarios nos vamos a cansar de luchar con un escarba diente en una tarea que es de todos, y  ese día vamos a exigirle a quienes tienen obligación por ley que se hagan cargo de la responsabilidad que les corresponde porque para eso le pagamos el sueldo.

Y ese día cuando los voluntarios se cansen tendrán que ver qué políticas aplicar  con tantos perros rescatados tomando bajo su responsabilidad y en forma urgente medidas para poder albergarlos, darles de comer, curarlos, atenderlos con médico veterinario, limpiarlos, y tenerlos con toda la sanitaria. Cuando vean el esfuerzo que todo eso conlleva tal vez se den cuenta del trabajo que hacen los voluntarios y le den el justo valor que tiene. Voluntarios que hace años vienen dando una mano para solucionar un problema que es de todos.

Llegará un día que tendrán que dejar de mirar para otro lado y cumplir con su deber tal cual lo establece la ley que protege a los animales.

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