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Charlene Porter

Redactora

Información aportada por la Embajada de los EEUU en Uruguay

        Washington — El océano Ártico cubre aproximadamente el nueve por ciento de la superficie de la Tierra y su composición química está cambiando, convirtiéndose en una masa de agua más ácida que afectará de distintas maneras a los ecosistemas marinos.

        Los océanos del mundo hacen que los continentes parezcan pequeños. El planeta puede que se llame Tierra, pero el agua domina el globo terráqueo, cubriendo el 70 por ciento de su superficie. Los océanos también atrapan grandes cantidades del dióxido de carbono excedente que se emite a la atmósfera al utilizar combustibles de carbono.

        “En mi opinión, no existe duda alguna sobre la acidificación de los océanos; están cambiando muy rápidamente”, comentó el oceanógrafo Jón Ólafsson de la Universidad de Islandia, quien ha estado estudiando las aguas más septentrionales del mundo durante 30 años. “Es realmente sorprendente observar la claridad de las señales y la rapidez con que ha aumentado [el dióxido de carbono]”.

 

        Si bien Ólafsson opina que la acidificación es un hecho indiscutible, el fenómeno varía tanto en el grado como en las causas en distintas regiones oceánicas. Ólafsson destaca que la fluctuación de los niveles de pH en los océanos es un proceso estacional natural. No obstante, los factores relacionados con el calentamiento global (aumento en la absorción del dióxido de carbono y derretimiento del hielo marino), definitivamente son factores causantes del cambio acelerado, agregó.

        Ólafsson habló el 6 de mayo, como parte de un panel científico en la Conferencia sobre la acidificación del océano Ártico, en Bergen (Noruega). La conferencia fue organizada por el Programa de vigilancia y evaluación del Ártico (AMAP), que es la unidad de investigación del Consejo Ártico.

        El consejo fue conformado en 1996 por ocho países con litorales en el océano Ártico, con el objetivo de promover la cooperación entre los pueblos e intereses de la región. Debido a que los efectos del cambio climático se han presentado de manera más drástica en las regiones polares, la atención del consejo se ha centrado cada vez más en los problemas ambientales.

        El AMAP hizo pública una evaluación de tres años sobre las tendencias de acidificación del océano Ártico, que se presentó ante el Consejo Ártico en una reunión celebra en Kiruna (Suecia) el 14 y 15 de mayo. El secretario de Estado, John Kerry, representó a Estados Unidos en esta reunión.

        El informe del AMAP sobre la acidificación señala que el Ártico es especialmente sensible al fenómeno, porque el dióxido de carbono se absorbe más rápidamente en aguas frías y la cantidad de agua dulce, cada vez mayor, que desemboca en el Ártico y que proviene de los ríos y el deshielo de glaciares disminuyen su capacidad de neutralizar la acidificación.

        Un cambio ambiental de esta magnitud afectará sin duda la vida marina, desde el plancton hasta los peces, según informa el AMAP en un resumen de hallazgos. Sin embargo, aún se desconoce cómo afectará a la vida marina y en qué medida.

        Cuando los factores ambientales presionan el equilibrio natural de un ecosistema, “nunca es una buena noticia”, comentó el biólogo Sam Dupont de la Universidad de Gotemburgo (Suecia), quien participó en el panel junto con Ólafsson.

        Explicó que el efecto de la acidificación en las formas de vida del Ártico no puede predecirse con el nivel de conocimiento actual y los biólogos tendrán que tratar de “comprender los mecanismos de respuesta de las especies”.

        El impacto en los ecosistemas marinos también tendrá consecuencias para los casi cuatro millones de habitantes de las regiones más septentrionales del planeta.

        “La acidificación del océano Ártico podría afectar tanto a la pesca comercial en pequeña escala, que es importante para las economías del Norte, como a los recursos marinos que utilizan los pueblos indígenas del Ártico”, afirma el resumen del AMAP.

        Ólafsson indica que será necesario desplegar un enfoque interdisciplinario en el que participen oceanógrafos, químicos, biólogos y economistas para comenzar a prever las consecuencias del aumento de la acidificación en el Ártico.

        En las sesiones del 14 y 15 de mayo el Consejo Ártico también examinó informes sobre biodiversidad, la contaminación en el Ártico y el desarrollo sostenible.

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