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Tuvo lugar esta semana el primero de una serie de  tres cursos de capacitación financiados por el Gobierno de los Estados Unidos con el objetivo de ayudar a grupos comunitarios en la formación y el mantenimiento de coaliciones eficaces contra las drogas.
 
El principal objetivo de este primer curso fue el de ayudar  a la comunidad de La Unión a construir su propia coalición comunitaria para prevenir y reducir el consumo de drogas entre los jóvenes. Durante la formación inicial, la Coalición Comunitaria Antidrogas proporciona orientación a cerca de 40 personas, entre ellas miembros del equipo de coordinación local, representantes del Poder Judicial, Universidad de Montevideo, Policía,  ONG locales, y líderes religiosos y comunitarios.
 
Desde finales de 1980, el enfoque de coalición comunitaria ha demostrado ser un método eficaz para enfrentar los problemas de abuso de sustancias en los Estados Unidos. Se basa en la idea de que todos los sectores de una comunidad deben coordinar y cooperar para convertirse en una fuerza efectiva y sostenida en la reducción tanto de la oferta y la demanda de drogas. 
La meta del Instituto Nacional de Coaliciones Comunitarias (CADCA)  es la de proporcionarle a las coaliciones la ayuda necesaria para hacerse más fuertes, más efectivas y más capaces para apoyar las actividades que ocasionan una reducción en la demanda por las drogas. 
 
Las actividades principales de CADCA son las de proporcionar capacitación,  ofrecer asistencia técnica y  proveer recursos electrónicos en el idioma apropiado. CADCA representa actualmente a 5,800 coaliciones comunitarias en los Estados Unidos y más de cien coaliciones en dieciocho países sobre cinco continentes.
 
Esta institución ha desarrollado un curso de formación que permite a los residentes de la comunidad conocer las "competencias básicas" para construir coaliciones efectivas. Las competencias básicas proporcionan los ciudadanos interesados las necesarias habilidades, conocimientos y recursos para movilizar a las comunidades y reducir el consumo de drogas. El plan de estudios aborda los siguientes componentes: evaluación de la comunidad; análisis de los problemas y objetivos; creación de capacidad; el desarrollo de un modelo de marco de cambio; el diseño de las intervenciones; evaluación; y la sostenibilidad.

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