ASSE

cinco hospitales públicos pagaron durante casi una década miles de horas médicas que no se trabajaron

Carve

 

*Por Patricia Madrid y Viviana Ruggiero

En los últimos meses en la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) se activó una bomba que, en silencio, se ha tratado de desactivar antes de que tomara estado público. En los principales hospitales públicos de Montevideo -Maciel, Pasteur, Pereira Rossell, Español y el Instituto Nacional del Cáncer (INCA)- se sobrefacturaron miles de horas de trabajo médicas que no se trabajaron, que representaron un gasto millonario para el Estado. El desfalco -que se realizó de forma contínua en la última década- tuvo la connivencia de los pasados directorios de ASSE, las direcciones de los hospitales y los médicos.

¿Qué ocurrió? A continuación explicamos lo que pudo hasta el momento reconstruir Así Nos Va.

En marzo de 2018, luego de que el presidente Tabaré Vázquez ordenó remover a toda la cúpula política del directorio de ASSE encabezado por Susana Muñiz, asumió la conducción del organismo el médico Marcos Carámbula. La administración Carámbula llegó con el fin de poner orden en un organismo que fue objeto de una comisión investigadora a nivel del Parlamento tras detectarse diversas irregularidades.

Uno de los objetivos que se propuso la administración Carámbula fue convocar a concursos para designar con un criterio técnico y no político a las direcciones de los hospitales dependientes de ASSE en todo el país. Así fue que durante 2018 y comienzos de este año nuevos directores llegaron a los grandes hospitales públicos.

A fines de Mayo quien asumió su cargo de director en el Hospital Pasteur tras ganar el concurso fue Federico Martiarena, quien planteó un nuevo plan de gestión con miras a modernizar el centro asistencial. Y una de las áreas a mejorar su funcionamiento era el servicio de tomografía. Cuando se empezó a analizar el estado de situación en este centro asistencial, se activó la bomba.

ASSE tiene tomógrafos funcionando en los hospitales Maciel, Pasteur, Pereira Rossell, Español y el Instituto Nacional del Cáncer (INCA). En todos estos centros asistenciales, los médicos radiólogos -encargados de analizar los estudios y realizar los informes- no son funcionarios presupuestados sino que trabajan por lo que se conoce como Comisión de Apoyo, es decir, facturan por las horas que trabajan.

En el Hospital Pasteur se realizó un llamado para ocupar un cargo de alta dedicación para trabajar en el servicio de Tomografía, pero nadie se presentó. Las autoridades de ASSE se preguntaron por qué nadie quiso presentarse si lo que se ofrecía -en teoría- resultaba atractivo para los médicos de esta especialidad: un cargo presupuestado, con las horas concentradas en un solo centro asistencial.

Lo que empezó siendo una convocatoria laboral terminó con el hallazgo de una inmensa irregularidad que, a ciencia cierta, ni las autoridades de ASSE ni los médicos han podido determinar hasta ahora cuándo comenzó (aunque ubican entre 2008 y 2010 el inicio de la maniobra) y qué monto de dinero le hizo perder al Estado.

El actual directorio de ASSE se encontró hace dos meses con que al menos unos 50 médicos radiólogos facturaron en la última década miles de horas que no trabajaron, y lo hicieron con el conocimiento pleno de las direcciones hospitalarias, los jefes de cada servicio y las autoridades máximas de ASSE.

¿Cómo pudo pasar esto? ¿Cómo ASSE pagó horas sobrefacturadas a sabiendas? Según pudo saber Así Nos Va, la sobrefacturación de horas -y por ende la irregularidad- fue el mecanismo que encontraron desde las direcciones hospitalarias para aumentar los sueldos de los médicos radiólogos y competir así en materia salarial con el sector privado. Los médicos radiólogos sabían, las autoridades de cada hospital estaban al tanto y los pasados directorios debían estar al tanto de la maniobra porque, al fin de cuentas, son las autoridades últimas que manejan el presupuesto general del organismo.

Por ejemplo, un médico radiólogo que trabajaba 40 horas semanales -a razón de 600 pesos líquidos la hora aproximadamente- facturaba como si hubiese trabajado 80 horas. Otro ejemplo es el de las guardias de retén (en la que el médico radiólogo está fuera del hospital pero está a “a la orden” durante 12 horas): por esa guardia, se trabaje o no, ASSE debería pagar 4 horas de trabajo. Lo que se descubrió es que hubo hospitales en los que se pagaba por las 12 horas a disposición, y en algunos casos se pagaba el doble (por 24 horas).

ministerio cultura

Del 1º al 5 de julio, según se detalla en las bases, se realizarán las inscripciones a los Premios Nacionales de Literatura, el Premio Ópera Prima y el Premio a Ensayo sobre Investigación y Difusión Científica.

Como todos los años, se premiarán trabajos éditos e inéditos de autores nacionales en doce categorías de distintos géneros y disciplinas, que van desde la narrativa y la poesía hasta ensayos sobre lingüística, ciencias sociales y jurídicas.

Podrán participar mayores de edad que posean la ciudadanía uruguaya, tanto natural como legal, con independencia de su lugar de radicación y de producción de las obras. Los premios tendrán carácter indivisible aunque podrán otorgarse a trabajos presentados en coautoría.

Los Premios a las Letras, que se rigen por la Ley 19.252 de agosto de 2014, son una de las instancias fundamentales del quehacer intelectual uruguayo, convocando año tras año a más de quinientos participantes en todas las categorías, quienes podrán inscribir sus obras en la primera semana de julio.

uruguay 21Con el 40 del total, Colonia y Montevideo son los departamentos desde donde se realizan más exportaciones.

Prácticamente el 40% de las exportaciones de bienes de Uruguay han tenido su origen en Colonia y Montevideo, según señala el último informe de Exportaciones uruguayas de bienes por departamento realizado por el área de Inteligencia Competitiva de Uruguay XXI.

Colonia representa casi el 19% de las exportaciones de bienes (2018), debido fundamentalmente a la producción industrial dentro de Zonas Francas.

Montevideo también tiene una participación de 18,6% en los bienes exportados en 2018. El territorio de la capital uruguaya es el menor del país y su población es 99% urbana por lo que la producción agrícola es marginal. No obstante, al concentrar la mayor parte de la población y tener el principal puerto del país juega un importante rol como exportador de bienes industrializados.

Canelones es el tercer departamento exportador con poco más del 14% de las exportaciones en 2018, ya que tiene una gran variedad de industrias exportadoras, muchas de ellas relacionadas a la transformación de productos agropecuarios, aunque también se exportan desde este departamento productos farmacéuticos y químicos, lácteos, plásticos y madera.

Rio Negro es el cuarto departamento, con más del 10% del monto total exportado en 2018. En Fray Bentos se ubica la planta de producción de pasta de celulosa de la empresa UPM, desde donde se exporta una importante proporción de celulosa. San José es otro de los departamentos con importantes montos de exportación (8% del total en 2018). Desde allí se producen para exportar productos del sector lácteo, carne bovina, lana y autopartes entre otros.

El restante 31% de los bienes exportados tienen su origen desde los otros 14 departamentos.

Al realizar el análisis a nivel de los destinos de exportación, las exportaciones que se dirigen a China se originan fundamentalmente en la zona del litoral (Colonia, Soriano, Rio Negro), Montevideo, Canelones y Durazno. La importancia de las exportaciones de soja y celulosa influyen en la gran proporción de ventas externas originadas en el litoral. Mientras tanto las ventas de carne bovina repercuten en la importancia de los otros tres orígenes.

foto abeja national geographic

 

foto national geographic

 

Diario EL OBSERVADOR - Montevideo - URUGUAY - 02 junio 2019

 


Las abejas cada vez producen menos, los costos se multiplicaron, es una proeza vender la miel y cuando se puede el precio es decepcionante

Por Juan Samuelle, enviado a Colonia



La primera vez que Sergio Álvarez “destapó” una colmena fue en 1970. Recuerda que lo hizo con Teodoro Gutiérrez, un vecino que tiene 86 años y sigue siendo apicultor, iniciando una aventura que está a punto de cumplir medio siglo.

Durante 25 años desarrolló dos actividades, dirigiendo una metalúrgica –negocio familiar iniciado por su abuelo Pedro– y un apiario, pero el estrés llegó a tal nivel que tuvo una parálisis, el médico le pidió que optara y no dudó, le arrendó la metalúrgica a su hermano Darío y se quedó con la abeja: “me quedé con lo que más me gustaba y no me arrepiento”, afirmó.


Igual, admitió, “no aflojé, tengo 62 años y trabajo con mi familia de lunes a lunes, a las cinco y media de la mañana ya ando levantado y me doy maña para hacer de todo y ese es un poco el secreto para sobrevivir en momentos complicados, hago los cajones, la mecánica, armo las máquinas y me ocupo de todo el ciclo, desde cuidar a las abejas y sus colmenas hasta que la miel queda pronta para consumir acá o exportar”.



El apiario de Sergio lleva por nombre el apodo que tuvo él desde chico, Taca. Tiene su base de acciones en Tarariras, en dos ámbitos. La producción de la materia prima sucede en 80 predios de Colonia y Soriano donde el promedio de colmenas productivas va de 2.000 a 2.500. La miel se comercializa en forma particular, en envases pequeños para consumo directo, y a Miel Emilia en grandes tambores para la exportación.



Dejó en claro que la familia es el sostén: “mi señora –Marlene Armand Ugón– es el puntal que maneja la economía y hace que esto marche, nuestro hijo –Ernesto– estudió administración de empresas en Colonia, nació entre las abejas porque mi señora trabajaba en esto estando embarazada y ahora él trabaja conmigo y siempre le gustó; y está nuestra hija –Milagro– que va al liceo, pero a ella le gusta la sicología”.



Lo que Sergio lamenta, anhelando que Ernesto pueda en un futuro estar al frente de la empresa y que le vaya bien, es que “la cosa está cada vez más torcida, llevamos cuatro años poniendo de los ahorros para seguir, no hay rentabilidad”.

Explicó que por un lado “el precio nos mata, nos llega por kilo mucho menos que lo que cuesta producirlo y además el dólar mejoró pero debería estar al menos en $ 40”. Recordó que en la década de 1980 le vendía a la ex cooperativa Calforu (luego pasó a venderle a Central Apícola) y recibía US$ 0,48 por kilo, pero los costos eran mucho menores y había un buen margen de ganancia. En 1995, incluso, “llegamos a US$ 0,85 por kilo y tocamos el cielo con las manos”. Ya en 2010, con el dólar a $ 17 y los US$ 3 por kilo “increíblemente los números no daban”. Hoy el panorama es peor: si tiene la suerte de vender recibe US$ 1,40 por kilo y el costo está en US$ 1,80.

Para rescatar lo más que se pueda, en el mercado local él vende con base en el “boca a boca” a $ 120 el kilo, aunque en Montevideo hay miel que llega a $ 200. “Estaría más barata si pudiéramos exportar mejor y tener buenos ingresos por ese otro lado”, apuntó.



Sentado en un escritorio colmado de papeles donde tiene anotado todo lo que ha hecho en estos 49 años como apicultor, hablando con pasión de cada tema, Sergio detalló que hay más de una realidad en el sector, la del apicultor que solo se dedica a la abeja “y ese está muy complicado”, y el que tiene esta actividad como un complemento “y como tiene otros ingresos se revuelve mejor, tiene costos menores, se las arregla solo o le ayuda un vecino; yo en 2010 tuve que prescindir de tres operarios y tengo un empleado por jubilarse y cuando pase no tengo margen para un sustituto, los números no dan”.

“El aparato productivo se encareció totalmente porque cambió la agricultura cuando llegó la soja. Hace unos 15 años no se curaba, no se daban nutrientes, no se le daba azúcar a la abeja porque había mucho más floración  natural y más base pastoril para el ganado; hoy para ayudar a la abeja a que pase el invierno tengo que comprar 20 mil kilos de azúcar por año”, lamentó.

Para peor, al mismo tiempo “desde 2005 fue cayendo la producción, yo sacaba casi 60 kilos de las colmenas por zafra, el año pasado cerramos en 25 y este año en 22 kilos”.



En definitiva, “tenemos más costos y a lo que dije hay que sumarle impuestos, combustible, electricidad y las obras que hay que hacer para hacer las cosas como Dios manda y producimos menos y eso nos cuesta venderlo y cuando se vende se saca poco”.


El mercado mundial, comentó, “está saturado de mieles adulteradas que producen los chinos, la gente las compra porque son baratas y a ese problema se suma que los mercados bajaron los límites permitidos de residuos de glifosato y eso es otro garrón, lo usan para bajar los precios”.



Aclaró que “esa miel está perfecta, yo la vendo y la consumo, es verdad que hay residuos pero en un nivel aceptable como lo hay en el agua y en otros alimentos”. Sí tranca la exportación y a tal punto que en los galpones del país hay un stock de 10 mil tambores para exportar (3.000 toneladas).

En enero Sergio cumplió con la exigencia de los análisis para exportar la miel de la última zafra, se iniciaron las gestiones, apareció un comprador en Dinamarca, los trámites se demoraron y cuando quedaron listos tardó en aparecer un barco y recién a mitad de mayo se pudo exportar una primera partida, “y sabiendo que es perdiendo plata, pero para por lo menos rescatar algo”, contó.



“Podemos seguir porque somos muy ordenados, le ponemos corazón pero mucha gente apasionada por la abeja tuvo que bajar las cortinas. Hay una crisis que no solo nos pega a los apicultores si se tiene en cuenta el valor de la miel como alimento y el de la polenización, pero no hay cultura sobre eso, es un debe generarla en las escuelas”, opinó.



Y fue más allá: “que haya menos empleo es un drama y acá tenemos una solución fácil, si las cuentas mejoran en un abrir y cerrar de ojos los apicultores creamos 1.000 puestos, solo yo si esto mejora puedo sumar tres empleados”, afirmó. Pero, precisó, hace falta “una ayuda real, porque el subsidio del combustible fue para algunos; si nuestro costo baja a US$ 1.30 por kilo y la agricultura se ordena somos competitivos porque nuestro producto es muy superior en calidad al de los chinos”.

Acostumbrado a superar escollos, Sergio confía en que “esto mejorará”. No baja los brazos “porque soy descendiente de vascos, porque es lo que le podemos dejar a los hijos y porque nos apasiona”, confesó. Y ayuda, admitió, el reconocimiento a la calidad de su miel de parte de clientes y hasta de expertos que desde Japón, India, Dinamarca, Canadá y Australia han llegado a Tarariras para ver cómo trabaja. “Hasta vinieron de una revista francesa especializada en apicultura”, dijo con evidente orgullo.



Por eso sigue fijándose metas. En su momento se adelantó a las actuales exigencias y acumulando una inversión de unos US$ 100 mil diseñó y construyó una planta de procesamiento de mieles modelo, contemplando las exigencias que fueron llegando. Ahora busca concentrar las actividades en una de las dos fincas que tiene, para bajar costos y subir la eficiencia, “porque si nadie te ayuda igual hay que seguir adelante, aunque el temporal sea el más fuerte”.
La envidia que da observar por TV las carreras del Tour de France
Caen los niveles productivos, suben los costos y la miel se vende poco y mal, pero lo que le quita el sueño a Guillermo Autino “es cómo estamos castigando al medio ambiente y eso lo sufre especialmente la abeja, debemos dejar de ser tan invasivos”. Mencionó, como anécdota, la sana envidia que le da ver por TV las carreras del Tour de France, no por la habilidad de los ciclistas, sino porque “se ven paisajes hermosos, protegidos, chacras cultivadas pero rodeadas de árboles… acá vas por la ruta y solo ves miles de hectáreas con soja”.

Por algo, complementó, “los veteranos sacaban de 60 a 80 kilos por colmena y ahora a duras penas llegamos a 20. Debemos tomar conciencia del daño que genera esa mezcla de toneladas de insecticidas, fertilizantes y agroquímicos”.

En 2001 Guillermo integraba un emprendimiento agrícola, pero los números “no daban” e hizo foco en la apicultura, labor que desarrolla al frente de Apícola El Criadero (a un kilómetro de Nueva Helvecia yendo hacia la picada Benítez).

“Arranqué de abajo, cazando enjambres, aprendiendo con conocidos, hice el curso de la Sociedad Apícola Uruguaya y fui teniendo mis colmenas y armando la sala, todo a pulmón”, recordó. Tiene 38 años. Maneja 850 colmenas en Colonia y San José. Y trabaja solo. Tuvo un empleado, pero hace tres años se fue y no da para traer otro.



Para tener la sala de procesamiento de miel, cumpliendo el 100% de las exigencias, “estuve años viendo salas para no cometer errores y tuve la ayuda económica de mi padre”.



Le llevó seis años pagar las cuentas. Luego la cosa mejoró, pero un incendio le hizo perder todo y le llevó los ahorros. Volvió a arrancar desde cero y “la venimos remando”.



Cuando se le pidió “números” de su realidad, fue claro: “para esta zafra invertí US$ 20.000 y vendí 50 tanques a US$ 21.700, me quedaron US$ 1.700 y con eso al año nadie vive”. ¿Cómo hace? “Aguantamos con el sueldo de mi señora (Ivanna Negrín)”. Trabaja en un estudio contable. “De ahí sale el día a día para la familia”, que integran además dos niños.

Sigue adelante por los mismos motivos que otros: “me enamoré de esto y siempre está la esperanza de que la cosa mejore”.



Al señalar el principal motivo del mal momento, no dudó: “la simil miel china que invadió el mercado derrumbó los precios”.



Sobre la presencia de residuos de agroquímicos en las mieles que Uruguay aspira a exportar, comentó que los países compradores siempre buscan algo para bajarte el precio, en su momento los alcaloides, otra vez la humedad, ahora el glifosato y más adelante aparecerá otra cosa”, lamentó.



Los valores de glifosato en las mieles son “admisibles”, aseguró, “es la misma presencia que vamos a encontrar si analizamos el agua, la carne o la fruta del Mercado Modelo, pero no deja de ser un problema que debería preocupar no solo a los apicultores”.



“La realidad dice que cada año sacamos menos miel, empecé con más de 25 kilos y estoy en 18. Además cuando arranque la mortandad era de 5% a 10% y ahora que sé más de abejas, con más experiencia, llega al 30%”.



Explicó que “la abeja es como el fusible en un auto, cuando hay un problema falla, es la primera que denuncia un problema”.



Añadió que una gran ayuda sería accionar en el escenario internacional para valorizar a la miel pura con relación a la adulterada, un enemigo de tal porte que “tememos que si no se frena en cinco años no quedarán apicultores. En China ya están polenizando a mano”.



En El Criadero “vamos a seguir”, porque “está el apoyo en la familia”, pero es “muy feo” encarar cada día con un panorama “tan desalentador, te rompes el lomo y no sacas nada, es una frustración”.

 El buen consejo de un francés y lo que los uruguayos hicieron
Hace 15 años, cuando trabajaba en Europa, un francés que dirigía un importadora de mieles le dio a Mauricio Guerra un consejo: “Cuiden ese oro líquido”, aludiendo a las mieles uruguayas. Con pena, este apicultor de 45 años, especializado en cría y seleccionar abejas reinas, lamentó que “no le hicimos caso, tiramos toneladas de químicos para aumentar otras producciones y descuidamos a la abeja que por la polenización es vital y así nos está yendo”.



Mauricio lleva 25 años en el rubro. Cuando estudiaba en la escuela agraria de San Ramón una de las materias era apicultura “y eso me enganchó para siempre. El viejo (su padre, Dante) me prestó una plata, compré mis primeras colmenas en Rosario y acá estamos, en la lucha”, dijo.

ministerio industria y energía

 

 

 

El proyecto MOVÉS lanzó una convocatoria dirigida a empresas proveedoras interesadas en rentar triciclos eléctricos y bicicletas eléctricas de pedaleo asistido para reparto. Posteriormente, las empresas de delivery y reparto podrán probar los vehículos sin costo por un mes, gracias al subsidio de MOVÉS.

El proyecto MOVÉS busca, a través de esta convocatoria, incentivar el uso de medios de transporte eficientes, sostenibles y más seguros, por parte de empresas de reparto o de transporte de carga de último kilómetro. Para ello, MOVÉS subsidiará el alquiler de estos vehículos.

Se espera que las empresas que brindan servicios de reparto de último kilómetro o delivery, al utilizar esta tecnología, constaten sus beneficios económicos, ambientales, de seguridad, salud, etc. y los adquieran para su operativa habitual, encontrando en ellos un medio de transporte más eficiente, sostenible y seguro para sus empleados.

Dada la intensidad de uso de los vehículos de reparto, su pasaje a tecnología eléctrica puede tener grandes beneficios para la ciudad y el medio ambiente, como la reducción de emisiones contaminantes y ruido, así como un mejor aprovechamiento del uso de las energías renovables en la matriz de generación de energía eléctrica de Uruguay.

Sobre las bases

Durante el lanzamiento, realizado en la sede del MIEM, el coordinador del proyecto MOVÉS, Ariel Álvarez, explicó detalles sobre la convocatoria. Entre otras cosas, se firmará un contrato de alquiler entre las empresas y se exigirá un seguro total para terceros, en el caso de los triciclos (un tipo de motocicletas con tres ruedas, y por ende más seguras), y un seguro de responsabilidad civil para las bicicletas eléctricas.

Asimismo, será obligatorio contar con el curso del Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop) enmarcado en el programa de capacitación para trabajadores repartidores en moto. Esto se debe, explicó Álvarez, a que la convocatoria no solo busca colaborar con el medio ambiente, sino también con la salud de los trabajadores y la reducción de la siniestralidad.

Las empresas proveedoras interesadas en participar podrán presentar sus propuestas, atendiendo las bases del llamadohasta el 12 de marzo. Posteriormente contarán con un mes para adquirir los vehículos. El programa por el que las empresas de reparto o delivery podrán probar estos vehículos por un mes se extenderá por un año. Para ello, las empresas beneficiarias deberán completar un formulario web.