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GALA 100 AÑOS


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La Cumparsita, el tango más famoso y aclamado del mundo, creación del uruguayo Gerardo Matos Rodríguez cumple 100 años y el país lo festeja con una Gala histórica en el Auditorio Nacional del Sodre. 

El espectáculo contará con la presencia de la Orquesta Sinfónica del Sodre, bajo la dirección del Mtro. Martín García, la participación especial del bandoneonista Raúl Jaurena y del Ballet Nacional del Sodre.

El programa incluirá obras de Jaurés Lamarque Pons, Edgardo Donato, Astor Piazzolla, Raúl Jaurena, Ángel Villoldo y cerrará con La Cumparsita, célebre creación del uruguayo Gerardo Matos Rodríguez.

Por entradas agotadas, nueva función el 20 de abril, 20 hs.

Programa

Director Martín García
Solista Raúl Jaurena 

Pianista invitado Javier Toledo

Programa

Jaurés Lamarque Pons Tríptico Montevideano
I. Danza primera - II. Aria - III. Danza final

Edgardo Donato A media luz
Arreglo Raúl Jaurena

Astor Piazzolla Adiós Nonino
Arreglo Raúl Jaurena

Raúl Jaurena Suite New York Gotan

Ángel Villoldo El Choclo
Arreglo Raúl Jaurena

el corsario 1

El miércoles 12 de abril, de 17 a 21 hs, el público podrá apreciar en el escenario de la sala Fabini del Auditorio Nacional del Sodre, los telones creados en los talleres del SODRE para El Corsario, que viajarán a Hong Kong para ser utilizados por el Ballet Nacional en China.


Cuando la compañía oficial de Hong Kong decidió programar El Corsario, nadie imaginaba que el vestuario y la escenografía serían diseñados en Uruguay. Menos aún que los telones estarían pintados a mano dentro del Auditorio Nacional de Sodre por el equipo liderado por Gustavo Petkoff.

La historia comienza cuando la compañía oficial de Hong Kong, decidió contratar a la coreógrafa canadiense Anna Marie Holmes, que había visto la puesta en escena de El Corsario del Ballet Nacional del Sodre. Ella recomendó especialmente a los productores chinos el trabajo de Hugo Millán, diseñador y escenógrafo del BNS.

"Al principio, el Ballet de Hong Kong solo iba a alquilar vestuarios y escenografías, pero luego se decidieron a comprar la licencia, que es propiedad del BNS; ya que fue para el BNS que hice ese trabajo. Es un contrato entre el BNS y el Ballet de Hong Kong", explicó Millán en una nota a El País.

A ello se sumó que los chinos decidieron pedir cotización para la confección de los telones en Uruguay. "Se les hizo saber que los talleres del Sodre habían realizado un buen trabajo con la escenografía” y “cuando vieron que el presupuesto les servía, entonces le encargaron a los talleres del Sodre los telones”, agregó el diseñador.

Los telones fueron pintados a lo largo de cinco meses de intenso trabajo y en esta semana serán finalizados. El miércoles 12 algunos de ellos, los más representativos de la obra, serán colgados en el escenario principal del Auditorio para que el público pueda apreciarlos antes de su partida.

turistas el telescopio

El Telescopio

Publicado por Arnaldo Nardone el 27/03/2017 |

Parece una paradoja lo que está sucediendo en nuestro país. Mientras festejamos el aumento del número de turistas en Uruguay superando las cifras registradas en años anteriores, se constata un descenso del empleo en el sector turístico. Este fenómeno ha generado todo tipo de reclamos por parte del sector privado y solo ha recibido una mención por parte de las autoridades. Parece oportuno destacar que encontrar una sola respuesta a esta realidad no sería suficiente y debemos entender cuáles son las razones que conducen a esta amarga y triste realidad.

Después de muchos años de crecimiento económico en la región, impulsado por diversos sectores y por ende la lógica reducción del desempleo, se generó un cambio en las condiciones laborales, aumentando sustancialmente la informalidad y por consiguiente produciéndose un fuerte déficit en el trabajo formal.

Según un reciente estudio publicado por la OIT (Organización Internacional del Trabajo) a través de su programa FORLAC (Programa que se creó en el año 2013 para apoyar a los gobiernos y actores sociales con el objetivo de consolidar políticas y estrategias para facilitar la transición de la economía informal a la economía formal en nuestra región) actualmente hay 130 millones de personas en América latina y el Caribe trabajando en condiciones de informalidad, cifra que representa el 47,7 % de los trabajadores. Es evidente, lo que es sabido por varios de nosotros y especialmente marcado por el informe, el crecimiento económico no es la fórmula mágica para resolver este problema tan sensible para cualquier sociedad.

Más allá de las estadísticas y los números sorprendentes que arroja este estudio es imperativo analizar y determinar cuáles son los principales factores que impulsan la informalidad y muy especialmente en que contextos de países esto se acentúa.

En el sector turístico uruguayo habría que analizar en profundidad, por ejemplo, cuales han sido las acciones e incentivos que el gobierno ha desarrollado para alentar a las empresas a estar dentro de un sistema o marco formal y evitar así la emigración casi permanente que el sector ha sufrido en los últimos años hacia la informalidad.

La respuesta es muy clara. No han existido medidas ni incentivos que ayudaran especialmente a las pequeñas y medianas empresas, muy por el contrario el sistema fiscal se ha mostrado cada vez más voraz con una carga tributaria creciente a lo que se ha sumado en forma constante, un acelerado aumento en los costos de los servicios que el Estado provee así como  un elevado costo por la mano de obra que las empresas deben pagar para mantener esos empleos dentro de un marco de formalidad. Todo ha sucedido en un contexto donde el empresariado turístico a pesar de sus constantes mensajes de advertencia y reclamos sobre esta situación no ha sido escuchado por quienes tienen responsabilidades gubernamentales.

Es evidente que el sector turístico ha sido uno de los más vulnerable como consecuencia de todos los factores mencionados y máxime en aquellos destinos dentro del país, donde la estacionalidad marcada limita mucho sus posibilidades. Muchos empresarios a pesar de su tesón, dedicación e incluso pasión por lo que hacen no han podido sostener sus estructuras organizativas, lo que sin dudas constituye una pérdida importante para el país en su conjunto y para el sector en particular.

Hoy existe un amplio consenso dentro del sector, respecto de la vulnerabilidad que sufren y de las dificultades que cada día se acentúan para mantener esa formalidad, la que es tan importante en la economía de cualquier país y para el sector y sus empresas en particular.

A lo que venimos exponiendo, debe sumarse la falta de personal con niveles de capacitación y formación adecuada. Existe un vacío muy importante de conocimiento y habilidades en los recursos humanos, lo que implica en los hechos que estos no puedan acceder a puestos laborales formales y mejor remunerados, generando la lógica marginalización de esas personas que invariablemente transitan hacia la informalidad.

Nuestro país sufre esto especialmente en las franjas etarias más jóvenes y mucho se ha hablado al respecto, pero parece que estamos empeñados en ver una realidad diferente y solo buscar justificaciones a estos problemas en vez de encontrar soluciones para así evitar este desempleo estructural, causado no por falta de demanda sino por la falta de trabajadores con capacidades y conocimientos para cubrir esa demanda.

También, y para nada menor, hay que poner sobre la mesa la obsolescencia en la tecnología y la falta de reconversión de las empresas a efectos de que se ajusten a las nuevas tendencias de la demanda turística que como mencionamos en párrafos anteriores, se hace muy complejo en el contexto de negocios donde las organizaciones buscan mas sobrevivir que pensar en invertir por las cargas de costos elevados que deben afrontar cada día.

El crecimiento del turismo puede convertirse en un espejismo para el crecimiento del empleo formal en la medida que no enfrentemos esta realidad y tratemos de cambiar todos los factores que hoy lo afectan directamente de una u otra forma.

Por todo lo expuesto no puede producir sorpresa que esta situación de baja en el empleo formal exista y que ahora justamente se perciba con mayor énfasis al haber aumentado sugestivamente el número de turistas ingresados en la pasada temporada de verano.

La informalidad debemos reconocerlo, es una alternativa de ingresos para muchas personas que ante la falta de oportunidades deben elegir ese camino, sea por factores sociodemográficos como el nivel educativo, género y por las propias empresas que son incapaces de generar nuevos puestos laborales por los serios problemas que afrontan y que han ido achicando sus estructuras para mantenerse en el mercado.

Lamentablemente los empleos informales en su mayoría se caracterizan por ser de baja calidad e ingresos, generando además una inestabilidad económica en las personas por no recibir un salario justo para al menos cubrir sus necesidades básicas, afectando su condición de vida, generando exclusión y pobreza.

Por eso insistimos desde esta columna en que se debe trabajar en solucionar todos los factores que conllevan a esta situación propiciando acciones que beneficien al sector turístico en su conjunto y que de esa forma las empresas puedan generar más y mejores empleos. Esa ha sido siempre la mayor motivación en el desarrollo turístico de cualquier destino y muy especialmente en nuestro país, crecer de forma ordenada y generar empleo justo y digno que alcance a todos los niveles de la población con excelente distribución de los ingresos llegando a los lugares más recónditos de nuestra patria.

El Uruguay debe pensar seriamente que el incremento de las políticas fiscales y el aumento constante de los costos de servicios al turismo solo conducen al cierre de empresas y por ende aumento del desempleo y el crecimiento de la informalidad. Si a la fecha el Uruguay tiene problemas con barreras como la edad, el nivel educativo, genero, falta de apertura económica no sigamos sumando más problemas como nuevos impuestos y costos elevados de servicios públicos.

Debemos cambiar la perspectiva, buscar nuevas alternativas e incentivos apostando al crecimiento de las empresas turísticas y no al achique, mejorar el nivel educativo y escolaridad de nuestra gente para que pueda acceder a empleos mejor calificados y de mejor remuneración, mayor apertura económica generando más negocios y comercio con otros países, reducción del tamaño del sector público, tipo de cambio real e identificarnos con los modelos exitosos del mercado global siempre comparando nuestro accionar con los mejores. Todo ello en un marco donde se prioriza la calidad y eficiencia de nuestros  recursos humanos y servicios teniendo presente que el turismo es prioritario para Uruguay y su crecimiento no solo se debe reflejar en el aumento de los turistas en las estadísticas sino en la mejora de la calidad de vida y desarrollo de nuestra gente.

Autor: Arnaldo Nardone

banco

El Comité de Coordinación Macroeconómica (CCM) evaluó el contexto macroeconómico global y doméstico y ratificó el rango objetivo para la inflación de 3%-7% en el horizonte de política de 24 meses.

En el ámbito global persiste incertidumbre referida a aspectos económicos y políticos. En Estados Unidos la política fiscal esperada, así como la buena performance de la economía y mayores expectativas de inflación, han alentado en los mercados expectativas de dos subas adicionales de tasas de interés por parte de la Reserva Federal en lo que queda del año. En ese contexto es de esperar un fortalecimiento gradual del dólar a nivel mundial y una recuperación en el precio de los commodities. Los anuncios sobre medidas restrictivas al comercio internacional agregan incertidumbre sobre la evolución de la productividad y el crecimiento mundial a mediano y largo plazo. En relación a la región se espera, asimismo, una lenta recuperación para 2017.

En el ámbito interno, el crecimiento económico ha mostrado guarismos alentadores, mientras continúa la reducción de la inflación y la adecuación de las cuentas públicas. Las fortalezas construidas en el país en los años precedentes siguen dando sus frutos en el sentido de mantener los equilibrios macroeconómicos fundamentales que aseguren la sostenibilidad de la evolución económica.

Tanto la inflación explícita como la subyacente han sido decrecientes, ingresando ambas en el rango objetivo. A ello contribuyó no sólo la evolución de precios de los bienes transables internacionalmente sino también la de los precios de los bienes y servicios no transables, lo que no ocurría desde hace varios años. Adicionalmente, ha seguido incrementándose la demanda de dinero fruto de un nivel de actividad mayor al esperado y del cambio de portafolio de los agentes hacia la moneda nacional. La convalidación de esta mayor demanda fue acompañada por el mantenimiento de una política monetaria contractiva, lo que se ha visto reflejado en la estructura temporal de tasas de interés. El agregado M1’ definido como referencia (la suma de la emisión de dinero en poder del público, los depósitos a la vista y las cajas de ahorro del público en el sistema bancario) tuvo un crecimiento interanual de algo más del 10%, superior al rango definido en ocasión del COPOM anterior (3%-5%), aunque consistente con la evolución de la demanda mencionada.

Las expectativas inflacionarias de los agentes ya han comenzado a reaccionar a la baja y es previsible que ese proceso se consolide en los próximos meses, contribuyendo a mantener los guarismos de inflación dentro del rango deseado.

A partir de este diagnóstico, el Banco Central del Uruguay (BCU) decidió mantener la instancia contractiva de la política monetaria de forma de contribuir a consolidar los logros obtenidos en materia de reducción del ritmo inflacionario. Para el trimestre abril-junio de 2017 se fijó un rango de referencia indicativo del crecimiento promedio de los medios de pago que va del 9% al 11% interanual. Cabe recalcar que esta pauta indicativa, sensiblemente mayor a las de períodos precedentes, constituye una variación calculada con respecto a un trimestre del año anterior en que el agregado monetario estaba inusualmente bajo, como consecuencia de la caída de la demanda de dinero verificada en aquella oportunidad, la cual se ha venido revirtiendo en los últimos meses.

 banco mundial

WASHINGTON, 27 de marzo de 2017 – En los próximos tres años, Uruguay rehabilitará 890 kilómetros de carreteras nacionales, en tanto que 260 kilómetros incorporarán mejoras para reducir los accidentes de tránsito, en parte mediante un préstamo por US$70 millones aprobado el pasado viernes por el Directorio Ejecutivo del Banco Mundial (BM). La nueva operación utiliza una herramienta financiera denominada Programa por Resultados (PforR, por sus siglas en inglés), que condiciona los desembolsos del préstamo al logro de metas específicas.

Se trata de un financiamiento adicional del Programa de rehabilitación y mantenimiento de la red vial nacional, que continúa brindando apoyo al sector vial de Uruguay para mantener y rehabilitar rutas, caminos y puentes. Incorpora además los componentes de seguridad vial y mitigación del impacto de los efectos climáticos en la infraestructura del país. 

De acuerdo a la Agencia Nacional Uruguaya para la Seguridad Vial, en el año 2015, un total de 506 personas perdieron la vida en accidentes automovilísticos; un 37,5 por ciento de estas muertes ocurrieron en las carreteras nacionales. Por otro lado, la frecuencia de fenómenos climáticos violentos que azotaron el país en los últimos años tales como tormentas severas, ciclones, inundaciones, y temporales ha demostrado la alta vulnerabilidad de la infraestructura de carreteras, que han sufrido las consecuencias de estos desastres naturales. 

Desde el año 2012, a través del Programa de rehabilitación y mantenimiento de la red vial nacional, se rehabilitaron más de 500 kilómetros de carreteras, incluyendo puentes y sistemas de drenaje. El Programa fue implementado por el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) y la Corporación Vial del Uruguay (CVU), con el apoyo de diversos organismos internacionales de desarrollo.

Con el financiamiento adicional, el Banco Mundial continuará apoyando los esfuerzos de Uruguay para rehabilitar 890 kilómetros de carreteras nacionales, incorporar mejores normas de seguridad vial que permitan modernizar 260 kilómetros de carreteras, así como proveer mantenimiento anual a 3.000 kilómetros de la red vial nacional. Además, se fortalecerán los sistemas de planificación, de control de calidad de las obras, así como los sistemas fiduciarios, los procedimientos de salvaguardas y la resiliencia climática de la infraestructura vial.

“Carreteras en buen estado, más seguras y más resistentes a los impactos climáticos son críticas para la competitividad de la economía uruguaya, sus exportaciones, la integración del país dentro de las cadenas de valor internacionales, y, por consiguiente, para la creación de empleos sostenibles para los uruguayos, expresóJesko Hentschel, Director del Banco Mundial para Argentina, Paraguay y Uruguay.

En 2012, Uruguay se convirtió en el primer país de América Latina en hacer uso de la modalidad de financiamiento PforR cuya característica principal es vincular los desembolsos de fondos directamente con la obtención de resultados definidos; de esta forma, el dinero se entregará cuando se hayan logrado y verificado los resultados. La otra característica importante de esta herramienta es que apoya fuertemente el fortalecimiento institucional de las agencias ejecutoras, tornando más eficientes sus procesos y sistemas de producción.