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Remate

Desde libros a cinco dólares hasta un Cristo crucificado por 220 o un jarrón chino a 550. Ayer se remató la biblioteca y varias pertenencias del caudillo blanco Wilson Ferreira en un clima donde se mezcló la nostalgia con algo de indignación.  Alguien quiso parar el remate cuando faltaban pocos minutos para que se empezara a bajar el martillo. Se lo notaba alterado, hablaba por teléfono, gesticulaba, decía a quién lo quisiera escuchar que estaba triste, dolido, indignado.El hombre se presentó como Juan Querejeta y dijo que su padre, José María Querejeta Roth, había sido secretario político de Wilson durante muchos años.Juan no quería que la biblioteca entera del caudillo blanco, unos tres mil libros y varios documentos históricos como una carta del General Leandro Gómez o el retrato del General Diego Lamas con la firma de Ferreira Aldunate, se perdieran entre muchas manos anónimas.En una de las llamadas que hacía logró hablar con Juan Raúl Ferreira. El hijo de Wilson escuchó su planteo pero le dijo que no dependía de él.El hombre siguió insistiendo. Fue a hablar con uno de los rematadores, Luis Ignacio Gomensoro, y le propuso comprar todo el lote, que los libros no se vendan de a uno o en sus distintas colecciones (como se hizo) sino que todo se remate como una unidad.

 

 

Le garantizó que con el esfuerzo de varias personas se podía juntar hasta US$ 10 mil para comprar la biblioteca y luego usarla para crear una fundación o una especie de museo de Wilson."No se puede dejar pasar esta oportunidad", repetía, de "difundir la inspiración y el espíritu de Wilson" que se escondían detrás de cada libro.No tuvo suerte. Gomensoro le explicó que estaba acordada una forma de remate en varios lotes y así se iba a hacer.Ya no había tiempo para cambiar nada. El remate comenzó algunos minutos más tarde de lo que estaba pautado. Unas 20 personas se habían acomodado para hacer sus ofertas. Entre ellas estaban el senador Francisco Gallinal y el diputado Gustavo Borsari, los únicos dirigentes presentes.LIBROS. "Las civilizaciones extinguidas", un majestuoso libro con 802 ilustraciones de Edward Bacon, fue el primer ejemplar que se remató en la casa Sub-hasta. La puja arrancó en 50 dólares, se terminó vendiendo en 40."Atlas de la Civilización Occidental", otro libro grande y de tapas duras fue el segundo. "Está en francés, ideal para practicar el francés", arengaba el rematador. No hubo ofertas.Siguieron pasando los libros de a uno, de a dos, o en colecciones de hasta 150 tomos.Borsari compró uno a diez dólares: "Tajín, Estado de Veracruz, México" era el título. Y luego levantó su mano para otro libro, al mismo precio, de Alfredo Testoni.Se remataron unos cuantos ejemplares sobre arte y pintura. Libros sobre Picasso, Torres García, 71 volúmenes de "Los genios de la pintura" ("para aprender uno y que aprendan los chicos con esto y no con la computadora", animaba el rematador"). Entre las ofertas había algunas curiosidades. Por ejemplo, un libro escrito en mandarín que estaba fechado en 1985 y dedicado especialmente al "gran estadista uruguayo Wilson". Lo compraron en 100 dólares."La tierra purpúrea" con ilustraciones del argentino Florencio Molina Campos fue uno por los que hubo más puja. Lo terminó comprando alguien que hacía sus ofertas desde un teléfono. Pagó 200 dólares.También se vendieron varias versiones del Quijote de la Mancha, las obras completas de Shakespeare, la Sagrada Biblia, ejemplares de Quino, Peloduro y del dibujante Arotxa, las aventuras de Tín Tín, una colección de Astérix y hasta dos libros que difícilmente hayan pertenecido a Wilson: la biografía de Steve Jobs y de Bill Gates. Esos dos ejemplares se los llevaron a cinco dólares.Una sola persona compró más de 600 libros a poco más de 600 dólares. "No sé si mi mujer me deja entrar a la casa cuando le cuente", confesó el hombre que ya había mandado hacer un sello que diga "Biblioteca Ferreira" para estampar en cada libro.Cuando terminó la subasta, Juan Querejeta, el hombre que quiso interrumpir el remate seguía sin darse por vencido. Dijo que va a comprar los lotes que no se vendieron y va a contactar uno a uno a los compradores para contarles su idea de hacer "algo" con ese legado.Los precios del remateAdemás de los libros, cuyo promedio de ofertas y venta osciló entre los 10 y 20 dólares con picos de 260 (un ejemplar de Martín Fierro o cinco volúmenes de "Filosofía Oriental" con la firma de Wilson, por ejemplo), ayer se remataron alfombras y muebles de todo tipo. En el primer día de la subasta, que fue el miércoles, se destacó la venta de una rastra de cuero, oro y plata en 4.200 dólares.Ayer se vendió una figura de Cristo crucificado a 220 dólares, un candelabro a 500, un jarrón chino a 550 y una mesa de madera a 750. Había varias mesas acondicionadas especialmente para distintos juegos. Por ejemplo, una que tenía dibujada un tablero de ajedrez y venía acompañada con todas las piezas talladas en madera. No hubo ofertas por ese artículo. Pero sí se vendió una mesa, cómoda para jugar a los naipes, a 500 dólares. Otro de los objetos que se subastaron fue un baúl de cuero (se vendió por 180 dólares); un costurero del año 1850 con madera de jacarandá por 400 dólares, dos sillas doradas a 120 dólares; una mesa con sus cuatros sillas a 550; una cómoda para el living a 700; un antiguo reloj de pared (que todavía funciona) a 80; un sillón hamaca a 120; una mesa escritorio de madera por 500; un lavamanos de roble y mármol a 200 y dos modernos sillones de cuero a 400 dólares, entre otros objetos. El remate fue realizado por la casa Sub-hasta en Carrasco.PERFILEl último caudilloWilson Ferreira Aldunate levantó odios y amores. Pero en lo que todos coinciden es en que fue el último caudillo del Partido Nacional. Nació en Batlle y Ordóñez, Lavalleja, el 28 de enero de 1919, pero fue inscripto en Nico Pérez, Florida, porque su padre no quería que "fuera batllista desde sus primeros años". En 1954 ingresó por primera vez al Parlamento como diputado suplente, por renuncia de Washington Beltrán. Sus fulminantes interpelaciones en el Senado lograron la caída de tres ministros de Jorge Pacheco Areco. En 1971 fue candidato a la Presidencia, en una fórmula con Carlos Julio Pereyra. El golpe de Estado del 27 de junio de 1973 lo llevó al exilio. Primero a Buenos Aires, donde salvó su vida a tiempo en mayo de 1976 cuando fueron secuestrados y asesinados Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz. La noche del viernes 15 de junio de 1984, en el vapor de la carrera Mar del Plata II, Ferreira Aldunate inició su regreso. Apenas pisó suelo uruguayo fue detenido y puesto preso por la dictadura en un cuartel en Trinidad. Recuperó la libertad el 30 de noviembre, cinco días después de las elecciones. A pocas horas de su libertad, pronunció un histórico discurso en la explanada de la IMM, en el que ofreció a las autoridades electas "gobernabilidad". Pese a que su partido se mantuvo al margen del pacto del Club Naval, apoyó la ley de Caducidad. Era el candidato de los blancos para las elecciones de 1989, pero en mayo de 1987 se le diagnosticó un cáncer de pulmón que más tarde se generalizó. A Dardo Ortiz y Luis Lacalle les dio su última recomendación: "Cuando yo no esté, no se peleen". Su última salida fue el 4 de febrero de 1988, para el cumpleaños de su viejo amigo Enrique Beltrán. Falleció el 15 de marzo de 1988. Su sepelio fue una extraordinaria demostración de pesar colectivo.10.04.2013  -  Fuente: http://www.elpais.com.uy/informacion/los-libros-de-wilson-a-golpe-de-martillo.html  

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