BATLLE JORGE

Ayer la Cámara de Comercio Chino –Uruguaya celebró sus 30 años de funcionamiento reuniendo a un numeroso conjunto de empresarios e invitando a los Ex Presidentes y a los Ministros de Relaciones, Ganadería, Industria y Trabajo del Gobierno.

El acto lo abrió el Presidente de la Cámara el Sr. Rozman quien invitó al Canciller Nin Novoa a hacer uso de la palabra. Nuevamente el Canciller expresó su convicción de la necesidad que tiene el Uruguay de buscar acuerdos comerciales con China y para resaltar esa necesidad señaló que Chile tiene una diferencia arancelaria con el Uruguay para acceder al mercado Chino que es precisamente el fruto de ese tipo de entendimientos comerciales.

Más tarde, ocupó el atril el Presidente Julio María Sanguinetti quien en primer lugar relató el importantísimo episodio histórico ocurrido durante su gobierno en el que el Uruguay establece relaciones diplomáticas y comerciales con China. Con precisión, con una referencia puntual a los líderes Chinos con quienes trató y resolvió el nuevo entendimiento político, el Presidente Sanguinetti hizo un relato de tanta importancia histórica que todos sentimos que desde aquel momento el gobierno chino le había transmitido al Presidente del Uruguay cuál iba a ser el andar de su país en los siguientes 50 años de 1986 en adelante. Fue una exposición formidable.

Después me tocó a mí decir alguna cosa. Recordé en primer lugar de que en 1955 el Sr. Luis Batlle en su visita a los EE.UU. invitado por el Presidente Eisenhower, resaltó en una exposición política realizada en el Club de los periodistas, de que no entendía cómo se pretendía organizar una sociedad de naciones dejando al margen a la más grande que contaba por entonces con 600 millones de habitantes: China. Esa idea del Partido Colorado, que todos compartimos, fue la que guió el camino del Presidente Sanguinetti. Ese camino lo hemos seguido todos. El Presidente Lacalle y los Presidentes del Frente Amplio.

Señalé además que todos apoyábamos la idea del Canciller Nin Novoa. Que de la misma forma en que yo como Presidente le había tenido que entregar el mando del Mercosur al Presidente Argentino, que tuvo pocos días de mandato, Sr. Rodríguez Saa, era lógico que el Uruguay hiciera lo mismo con Venezuela. Que yo discrepaba con la idea de hacer un mandato colectivo ó simplemente no concurrir a las sesiones cuando existía un protocolo de Ushuaia con el que se podía suspender uno de los países miembros si este no estaba cumpliendo con las normas democráticas, que es precisamente el caso de Venezuela. Finalmente agregué que el Mercosur estaba en estado terminal y que por tanto lo que había que hacer era finalizar esta organización y abrirse el mundo. Eliminar la clausula 32 para que el Uruguay pudiera hacer acuerdo bilateral con cualquier país del planeta, y si ese era el propósito del Canciller Nin Novoa, nosotros le dábamos nuestros caluroso y entusiasta apoyo. (A la reunión no asistió el Presidente Mujica, ni los dogmáticos del Mpp, el Partido comunista y el Pit Cnt).

Un viaje a China del Presidente, acompañado de una delegación importante de empresarios, siempre es útil, pero se adelanta muy poco, ó quizás, nada. Lo que se hace impostergable es tomar una decisión política en el Frente Amplio, saber quién dirige las cosas en el Frente Amplio, saber con quién hay que hablar, si con el Presidente ó con Mujica.

Mientras el Presidente hable y Mujica ordene, es difícil que el viaje sea placentero.

Jorge Batlle

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