Viva el Atraso. Escribe el Dr. Jorge Batll

batlle

Hace algunos años el Sr. Presidente de la República José Mujica dijo que la mejor ley de medios era la que se tiraba a la basura. Poco tiempo después, y de acuerdo a sus actitudes sobre todos los temas, aplicó el criterio “como te digo una cosa, te digo la otra”, y envió al Parlamento un proyecto de ley regulando el uso de los medios.

El proyecto se discutió y se sancionó y en forma inmediata distintos medios plantearon acciones de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia.

Una de esas acciones tuvo que ver con el tema de la transmisión de datos por parte de los canales de televisión abiertos. La Suprema Corte analizó y resolvió de que la ley era efectivamente inconstitucional y por lo tanto el canal de televisión que presentó esa acción estará en condiciones de volver a solicitar al gobierno el permiso reconocido por ley de transmitir, por televisión, datos.

En América desde México hasta Tierra del Fuego todas las televisiones por cable transmiten datos, solamente hay dos países en donde hasta ahora eso no estaba autorizado, uno es Cuba y el otro es Uruguay. En ambos casos lo que se sostiene es la necesidad del monopolio del estado. Esa es la línea ideológica del Frente Amplio. Esa manera de pensar tiene como fundamento el control de la opinión pública por parte, en este caso, de Antel, de manera que el Estado sea el que maneje todo el espectro electrónico y sea el depositario de todos los datos y de toda la información, para hacerla más cara y monopólica.

Esa es la familia ideológica de base marxista que representa el Frente Amplio. Todo controlado por el Estado. Por eso lo quieren hacer con las cuentas particulares bancarias, por eso le exigían a las escuelas privadas que dieran el nombre de los familiares de los alumnos, por eso no han hecho otra cosa que establecer controles. Para ellos cuanto más controles mejor. En una palabra, para ellos cuanto menos libertad mejor. Tienen la facultad de juntar dos cosas negativas: falta de libertad y un gran sobrante de ineficiencia, falta de libertad más ineficiencia = un gran atraso.

Por eso no baja el combustible porque no hay nadie que compita con el Ancap. De allí la tristeza del gobierno porque si hubieran encontrado petróleo ya estarían repartiendo plata. Por eso Alur cree que es sano aumentar los salarios cada dos meses, seguramente pensarán que es mucho más sano aumentar los salarios todos los viernes.

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Ancap sigue perdiendo plata.

BATLLE

Jorge Luis Batlle Ibañez

Tanto el sector azucarero como el sector cemento y cal no solamente tienen una actividad que le cuesta a la ANCAP millones de dólares por año de pérdida, sino, que de acuerdo a su planteo es prácticamente imposible que sean rentables en su actividad industrial. Alur, propiedad de ANCAP, está subsidiada en sus precios de producción, no solamente en porcentajes enormes, sino que el subsidio se fija por encima del costo de producción y éste es prácticamente un costo monopólico. Alur no compite con nadie. Fija un costo y sea este un costo altísimo, no importa, por encima de él quién le compra toda su producción que es su propietario ANCAP, fija un subsidio que al principio fue del 5% y que luego se negoció con efecto retroactivo y se aumentó al 35% el primer año, al 15% el segundo año y al 10% el tercer año. Ese costo absurdo, y muy por encima del costo internacional del producto, se incorpora al combustible y lo paga quién va a cargar a la estación de servicio. Si queremos bajar los fletes, tenemos que bajar los combustibles, por eso tanto Alur como el ANCAP tienen que competir. Poder importar productos refinados para de esa manera advertir que lo que el ANCAP produce es caro y malo.

Lo mismo pasa con las plantas de portland. El informe sobre la ANCAP que realizó el Senador Pedro Bordaberry demuestra con claridad los errores y los procedimientos demenciales del directorio de ANCAP en esta materia. Las inversiones por encima de la demanda, tanto en Minas como en Paysandú, y la pérdida creciente que su operativa le genera a la ANCAP, mientras que su competidor, en el mismo mercado, es exitoso.

Pero lo peor es lo que hicieron con la planta de cal. En primer lugar la materia prima que se está explotando no es la adecuada para enviarla a la usina de Candiota y posibilitarle a esta usina eliminar los perjuicios que genera Candiota sobre toda el área. El material que la ANCAP utiliza de Isla Patrulla no es el adecuado al punto que para mejorar su calidad tiene que comprar en canteras conocidas del departamento de Lavalleja un volumen de cal que mejore la calidad del producto final.

La planta de cal tiene un horno inservible y otro que tira 200 toneladas por día de fino del material principal. Ese material genera una pérdida equivalente al volumen que no se puede utilizar para cumplir con el contrato con Brasil. El horno es un horno alemán, excelente, pero tiene este inconveniente en su construcción. Esto es mucho peor que el haber alquilado camiones brasileros para llevar una mercadería que no sirve, al punto que la empresa brasilera está cobrando una multa por contrato dado de que lo que le mandan no es lo acordado de lo que le iban a mandar.

Como se advierte lo de la ANCAP sigue siendo un disparate y el directorio tiene un problema muy serio: ¿qué medidas van a tomar para terminar con esta pérdida?, ¿seguiremos pagando los déficit de Alur ó le decimos que tiene que competir para que pueda producir de una buena vez a precio internacional, no a precio subsidiado que pagan los uruguayos cada vez que llegan a la estación de servicio para cargar combustible?. El mismo problema lo tienen que resolver con el portland. No pueden tener dos plantas carísimas, que pueden producir más de lo que el Uruguay puede consumir, y que pierden dinero a raudales, por malas inversiones, exageradas, y por falta clara de conceptos comerciales que han caracterizado la conducta de sus Presidentes, el actual Intendente de Montevideo primero y el Licenciado más tarde.

El tema ANCAP se ha transformado en un desastre. No se puede mantener un monopolio, que no solamente da pérdidas, sino que además vende el producto más caro de la región.

Si el Estado quiere tener una empresa, que compita. El mundo es abierto y el Estado no puede desconocer esta realidad.

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Juan Justo Amaro Cedrés rinde homenaje a su padre

AMARO

MAÑANA CUMPLE 86 AÑOS MI VIEJO, QUIERO RENDIRLE UN HOMENAJE EN MI NOMBRE Y EN EL DE MI FAMILIA, RECORDANDO LOS MOMENTOS MÁS AMARGOS DE SU VIDA, Y LA DIGNIDAD CON LA QUE LOS VIVIÓ.
Cuando muchos hacen mención a la vida de mi viejo, recuerdan los cargos que ocupó, las victorias que logró y las grandes obras que le dejó a la sociedad.
Hablé con mi hermana Alicia, y coincidíamos en que lo más grande que para nosotros refleja su personalidad y su hombría de bien, fue cómo encaró los tiempos más difíciles que tuvo que enfrentar en su vida.

Para ambos la personalidad de Juan Justo Amaro y la mejor enseñanza que nos dio fue su firme y recto proceder cuando fue perseguido en dictadura y perseguido por una Democracia.


PERSEGUIDO EN UNA DICTADURA

La dictadura en Uruguay comenzó en el año 1973 y tuvo a Juan Justo Amaro como uno de los enemigos de la pérdida de la Libertad del pueblo Uruguayo. Amaro estuvo en calidad de proscripto y fue uno de los últimos políticos a quien se desproscribió. 

¿Cuál fue su actitud ante el Golpe de Estado? Su primer acto fue abrazarse a su familia y a sus amigos (los de verdad, porque los oportunistas desaparecieron) y ver cómo se podía ganar la vida. Para esto abrió un bar en Montevideo, en la esquina de Maldonado y Yi, y dedicó su tiempo libre en los montes, en campamentos, donde su pasión por la pesca le daba el lugar de reflexión. Amaro no vendió su alma al diablo y desde la actividad clandestina siguió con la organización de su grupo político, y con imaginación fue realizando actividades partidarias, en muchos casos con actos de homenaje a compañeros en los Cementerios. Increíblemente, muchas veces de los cementerios lo llevaban detenido.

Recuerdo que en el año 1980, hicimos un acto por el NO a la dictadura, en el Cine Florida. En ese acto yo hice uso de la palabra y llegué acompañado por el Dr. Jorge Batlle, Raumar Jude y mi padre, pero ellos al pretender entrar, fueron detenidos. Fue una jornada de rebeldía, donde el Cine estaba abarrotado y ya se veía venir el triunfo del domingo 30 de Noviembre de 1980. 

PERSEGUIDO EN DEMOCRACIA POR EL GOBIERNO DEL DR. TABARÉ VAZQUEZ


El gobierno del Dr. Vázquez asumió el 1° de marzo del 2005 y en forma inmediata comenzó la casa de brujas. Empezaron con la historia del caballo, de los baños del club River, de los pozos a los tamberos durante una sequía terrible e hicieron creer que era la gran corrupción de la historia. Todo esto por ser más cercano seguramente lo recuerdan, pero lo bueno es estar vivo para ver cómo los que hacían ver esos hechos como actos de corrupción, hoy tienen que defender actos, ahora sí corruptos.
Pasaran los años y quedará en el ridículo la denuncia del caballo de Sarandí Grande, pero lo que para mí fue un enorme acto de fortaleza moral fue la manera con la que Amaro encaró ese tiempo donde lo quisieron someter a la humillación y al desprecio público. Respetuoso de la Justicia, aceptó su fallo, pidió calma y la respuesta de su pueblo fue la de homenajes constantes.

Es de persona de bien, primero no generalizar y recordar, resaltando especialmente la actitud del entonces Diputado Álvaro Vega y del ex Intendente Juan Francisco Ghiachetto, quienes en múltiples oportunidades le hicieron llegar su solidaridad a Amaro, e incluso hicieron uso de la palabra en un multitudinario acto que la Junta Departamental de Florida hizo en homenaje a Amaro en el teatro Florida, como muestra de respeto y admiración por lo que en su vida le ha dado a Florida.
Amaro estuvo preso en Dictadura y en Democracia, sin querer igualar su figura con Wilson, Seregni, Jorge Batlle o Arocena, a Amaro, como a estos ilustres ciudadanos, se le pretendió someter al desprecio público, y vaya si fracasaron. 

Seguramente muchos de ustedes pensarán que es mejor hablar de los éxitos de una persona, lo que sin dudas es más fácil y menos riesgoso. Yo prefiero hablar de lo mejor que nos ha dejado Amaro a nuestra familia: ser un hombre fuerte, frontal, buen padre de familia, principista, valiente y buen amigo.

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Ancap sigue perdiendo plata.

BATLLE

Jorge Luis Batlle Ibañez

Tanto el sector azucarero como el sector cemento y cal no solamente tienen una actividad que le cuesta a la ANCAP millones de dólares por año de pérdida, sino, que de acuerdo a su planteo es prácticamente imposible que sean rentables en su actividad industrial. Alur, propiedad de ANCAP, está subsidiada en sus precios de producción, no solamente en porcentajes enormes, sino que el subsidio se fija por encima del costo de producción y éste es prácticamente un costo monopólico. Alur no compite con nadie. Fija un costo y sea este un costo altísimo, no importa, por encima de él quién le compra toda su producción que es su propietario ANCAP, fija un subsidio que al principio fue del 5% y que luego se negoció con efecto retroactivo y se aumentó al 35% el primer año, al 15% el segundo año y al 10% el tercer año. Ese costo absurdo, y muy por encima del costo internacional del producto, se incorpora al combustible y lo paga quién va a cargar a la estación de servicio. Si queremos bajar los fletes, tenemos que bajar los combustibles, por eso tanto Alur como el ANCAP tienen que competir. Poder importar productos refinados para de esa manera advertir que lo que el ANCAP produce es caro y malo.

Lo mismo pasa con las plantas de portland. El informe sobre la ANCAP que realizó el Senador Pedro Bordaberry demuestra con claridad los errores y los procedimientos demenciales del directorio de ANCAP en esta materia. Las inversiones por encima de la demanda, tanto en Minas como en Paysandú, y la pérdida creciente que su operativa le genera a la ANCAP, mientras que su competidor, en el mismo mercado, es exitoso.

Pero lo peor es lo que hicieron con la planta de cal. En primer lugar la materia prima que se está explotando no es la adecuada para enviarla a la usina de Candiota y posibilitarle a esta usina eliminar los perjuicios que genera Candiota sobre toda el área. El material que la ANCAP utiliza de Isla Patrulla no es el adecuado al punto que para mejorar su calidad tiene que comprar en canteras conocidas del departamento de Lavalleja un volumen de cal que mejore la calidad del producto final.

La planta de cal tiene un horno inservible y otro que tira 200 toneladas por día de fino del material principal. Ese material genera una pérdida equivalente al volumen que no se puede utilizar para cumplir con el contrato con Brasil. El horno es un horno alemán, excelente, pero tiene este inconveniente en su construcción. Esto es mucho peor que el haber alquilado camiones brasileros para llevar una mercadería que no sirve, al punto que la empresa brasilera está cobrando una multa por contrato dado de que lo que le mandan no es lo acordado de lo que le iban a mandar.

Como se advierte lo de la ANCAP sigue siendo un disparate y el directorio tiene un problema muy serio: ¿qué medidas van a tomar para terminar con esta pérdida?, ¿seguiremos pagando los déficit de Alur ó le decimos que tiene que competir para que pueda producir de una buena vez a precio internacional, no a precio subsidiado que pagan los uruguayos cada vez que llegan a la estación de servicio para cargar combustible?. El mismo problema lo tienen que resolver con el portland. No pueden tener dos plantas carísimas, que pueden producir más de lo que el Uruguay puede consumir, y que pierden dinero a raudales, por malas inversiones, exageradas, y por falta clara de conceptos comerciales que han caracterizado la conducta de sus Presidentes, el actual Intendente de Montevideo primero y el Licenciado más tarde.

El tema ANCAP se ha transformado en un desastre. No se puede mantener un monopolio, que no solamente da pérdidas, sino que además vende el producto más caro de la región.

Si el Estado quiere tener una empresa, que compita. El mundo es abierto y el Estado no puede desconocer esta realidad.

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Uruguay está doliendo

 

URUGUAY ESTÁ DOLIENDO EL TELESCOPIO

Parafraseando a Hamlet, “algo huele mal en Uruguay”.

En nuestra historia como Estado independiente, nos acostumbramos a que cada tantos años tenemos un revolcón de la economía. Con mayor o menor eficiencia siempre fuimos saliendo de los períodos de desgaste. Los ciclos económicos son implacables y a ellos nos fuimos acostumbrando.

Sin embargo, Uruguay supo mantener en alto, más allá de algunos períodos puntuales como por ejemplo las crisis institucionales, una serie de valores que nos distinguían en particular en la región.

El grado de convivencia, el nivel educativo, el apego a los valores democráticos, eran algunos de los signos que nos identificaban y nos enorgullecían.

Valores todos ellos, que cimentados básicamente en el extraordinario proceso reformista que el batllismo llevó adelante al inicio del siglo XX, eran parte intrínseca de la epidermis del uruguayo medio.

La realidad es hoy muy distinta a lo que caracterizó al Uruguay. Períodos señeros de nuestra historia, como el desarrollo de las primeras décadas del siglo pasado, el “Uruguay del optimismo” de mediados de siglo e incluso el entusiasmo lleno de esperanza de la apertura democrática de la década del 80 quedaron atrás.

Mucho hemos hablado de la degradación del sistema educativo. Las pruebas internacionales  nos demuestran cada día el dramático proceso en el que estamos insertos.

Si a la convivencia nos referimos, la situación no es en absoluto mejor. Ciudadanos honestos encerrados en sus casas por temor a la inseguridad, barrios que se han convertido en verdaderas “zonas rojas” a las cuales los servicios habituales se niegan a penetrar son algunas de las demostraciones de nuestra impotencia.

Por si todo esto fuera poco, en los últimos días se dio a conocer los resultados del Informe Latinobarómetro 2016. De él surge que en Uruguay, el apoyo a la democracia cayó 8 puntos porcentuales en un año, la satisfacción con su funcionamiento pasó de 82% a 51% en tres años y el 71% pide “mano dura”. Ignacio Zuasnabar dio una explicación lapidaria a estos resultados adjudicándolos al deterioro en la educación, agregando, “el sistema educativo es un profundo transmisor de valores democráticos”.

Existen otros aspectos preocupantes que violentan la tradicional idiosincrasia del uruguayo. Un ejemplo de ellos es el constante intento de violación a uno de los valores esenciales que supo desarrollar el Uruguay, la laicidad.

En el plano religioso, ha sido notorio: participación de militares convocados por mecanismos institucionales en una misa, insistencia en la instalación de símbolos religiosos en la vía pública, recorrida de autoridades religiosas por centros de enseñanza.

También en el plano político se han notado los intentos de violación a la laicidad: propuesta de leer proclamas sindicales en las aulas, utilización de la visita a una escuela por parte del Presidente de la República para contestar planteos de la oposición son algunos ejemplos.

No estamos nada bien.

Creo que muchas pueden ser las causas de todos estos factores, que están transformando a la sociedad uruguaya para mal.

Una de esas múltiples causas, va directamente relacionada a un problema de liderazgo.

Se  necesitan autoridades que estén consustanciadas con la vigencia de los principios que marcaron nuestra identidad.

Lo advertimos en la anterior administración. Si desde los estratos del poder, envuelto en un formato de austeridad muchas veces sobreactuado, se recibe constantemente mensajes de exabruptos, de cuestionamiento al valor del trabajo, de buscar emparejar hacia abajo desmotivando el deseo de progresar, de que el insulto soez y público es válido, es totalmente comprensible que la sociedad encauce su andar por el peor camino.

Si en algo se caracterizó el Uruguay que añoramos fue en que la igualdad entre sus habitantes se obtendrá por el esfuerzo de cada uno de ellos, con un Estado preocupado de brindar las oportunidades necesarias y protegiendo al más débil para poder acceder a ellas. Es decir, emparejar hacia arriba. Así lo resume la Constitución de la República en su artículo 8: “Todas las personas  son iguales ante la ley no reconociéndose otra distinción entre ellas sino la de los talentos o las virtudes”.

 

Hoy en día el criterio reinante es la búsqueda de la igualdad rasa, emparejando hacia abajo. Escuchamos con estupor la propuesta de permitir a todos los educandos compartir el privilegio de ser abanderados. Bajo esta propuesta, que podría ser considerada como inocente, aparece toda una concepción de vida: no incentivemos el desarrollo y la búsqueda de la excelencia de los educandos haciendo que el inicio de su vida ya se vea enmarcado en un estado de indiferencia y apatía.

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