HERRERA
En el album, la leyenda que lleva mi firma y la fecha 31/3/65 dice: "Recuerdo gráfico de mi primer(sic) incursión en el extranjero. En instantes del retorno hacia Montevideo a bordo del vapor "N. Mihanovich", luego de presenciar en el estadio de River Plate en Bs. Aires la magnífica victoria de Peñarol ante el Santos de Brasil por 2 a 1. Este match correspondía al Torneo "Libertadores de América" en su VI edición durante el año 1965". Esta es la primera entrega de una serie que empieza hoy. Cuesta promover viajes en este momento, pero, mantener la "llama viva" es el recurso. Ahí va.
por Sergio Antonio Herrera, desde Salinas, Uruguay - @DelPDA - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
A las 5 de la mañana del miércoles 31 de marzo de 1965, mi mamá me tironeó levemente del brazo preguntando: "¿Antoñito, vas a ir igual?". Cuando logré despertarme, entendí que la interrogante refería a mi primer viaje a Buenos Aires, el que debería emprender un rato más tarde como encargado de uno de los buses que Viajes Cynsa disponía para el tramo desde Montevideo a Colonia, para abordar un ferry a Buenos Aires para llevar a parciales aurinegros a presenciar el partido desempate por la semifinal de la Libertadores de ese año, ante el Santos de Pelé.
¿Por qué me preguntás eso mamá?, interrogué confundido. "Porque no juega Maidana. Lo separaron del plantel, no viajó".
Mis padres eran los encargados de la vieja sede de la calle Maldonado 1232 donde vivíamos, con entrada por la calle Yi 1131. Además, mi papá, Don Gervasio, era el equipier (ahora, también importado desde Argentina, le dicen utilero) del primer equipo aurinegro en esa época gloriosa, y yo era su ayudante los fines de semana.
Había ingresado a trabajar en "mi" primera agencia de viajes, el 25 de enero de ese mismo año, apenas dos meses antes. Me había llevado mi amigo y vecino Mario Vidal Rocatagliatta, que era el Jefe de Turismo Sudamericano, manya también. Cuando se dio el partido, cuando se supo que había desempate en Buenos Aires, con el total "rostro de piedra", me animé a pedirle a "Marito" que me dejara ir. No solamente me dio el gusto sino que me designó encargado de uno de los buses. No lo podía creer. No recuerdo el trámite pero está visto que mis padres consiguieron mi permiso de menor en tiempo récord, ya que aunque no lo recuerdo bien, supongo mi papá debería haber viajado con la delegación como tarde, el día anterior, martes 30.
"Claro que voy igual mamá", dije.
Al dorso de la foto en el Mihanovich, la caligrafía de la vieja, que me ayudaba a hacer el álbum...
Afortundamente, en el mismo autobús viajaban mi cuñado de entonces, Francisco "Pancho" Artigas, ex diario El Día;  Alberto "Beto" Vidal, hermano de Mario, amigazo, y Pedro Poletta, otro amigo del barrio. Ellos ya habían viajado varias veces a la capital porteña, ya tenían experiencia y me iban diciendo paso a paso lo que tenía que hacer. Yo tenía 15 años y nunca había salido del país, sólo había viajado en ómnibus al interior, por eso subir en Colonia al Mihanovich, ya fue el inicio de la gran aventura.
Desde Dársena Norte nos condujeron al Hotel Waldorf en la calle Paraguay, donde pernoctaríamos luego del partido de esa noche.
Durante el día, tuve que ir hasta las oficinas de la calle Corrientes a "marcar" los pasajes de retorno del día siguiente. También, durante toda la jornada, la gran pregunta que todos nos hacíamos, era: ¿quién será el arquero esta noche?. El suplente natural era Eduardo García, que venía de tener excelentes actuaciones en selecciones juveniles y había otro que recién había llegado, a quien en un amistoso en el Centenario ante Atlanta (¿o Rosario Central?), le habían hecho un gol "entre los caños". No sabíamos pronunciar su apellido. Lo más parecido que nos salía era Mazurquieli... Todos queríamos que jugara Eduardo García. Roque Gastón Máspoli decidió que jugara el Chiquito, ese día fue el debut oficial en un partido internacional del mejor arquero que ví en mi vida, por lejos: Ladislao Mazurkiewicz. A los 5 minutos, queda picando una pelota en el área de Peñarol y Coutinho, el gran socio de Pelé, la toma de voleo y la manda al ángulo, desde donde la bajó con las dos manos, volando, ese monstruo del arco. Estábamos en la Tribuna Belgrano y a continuación de la parada magistral, escuchamos a nuestras espaldas: ¿cómo se llama esa bestia?, miramos quien lo había dicho y era el gran Marcos Zucker. "Mazurquieli", le dijimos.
Esa noche, Dorval, Mengalvio, Coutinho y Pepe, rodeando al genio de Pelé, atormentaron el área aurinegra y ametrallaron al Chiquito. Ganaba Peñarol 1 a 0 cuando Pelé lo fusiló desde tres metros, la única forma de vencerlo ese día y se produjo el alargue, en el que el Pepe Sasía marcó el segundo y le dio la clasificación a Peñarol.
Esa noche festejamos...fuimos a cenar bife de chorizo y nos tomamos como tres bebidas cola...
El detalle de la imagen que ilustra esta crónica: venimos de saco y corbata...
Portal de América

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