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El Índice de Condiciones Económicas de Corto Plazo (ICECP) se estancó en la medición de la primera quincena de junio, cuando se ubicó en 31,5 puntos, prácticamente el mismo registro que en la segunda quincena de mayo  (31,6). En lo que respecta a la situación personal en el corto plazo, se observó una mejoría clara hasta la segunda quincena de mayo, cuando se alcanzó un máximo de 41 puntos. En la medición de la primera quincena de mayo hubo una leve caída, a 39 puntos, a partir de un aumento moderado de la proporción de familias que entienden que su situación es “mala” o “muy mala”, que pasó de 25,5% en la segunda quincena de mayo a 28,4% en la primera de junio. Sin embargo, más allá del retroceso reciente, cuando se comparan los últimos dos registros con los de abril, la situación económica de las familias ha mejorado en forma notoria.

Disminuye el stress sobre los flujos financieros familiares

En las últimas mediciones se observó una mejoría sustancial tanto en la evolución reciente de los ingresos en “las últimas dos semanas” como en las expectativas de evolución de los mismos para las “próximas dos semanas”. En relación a la situación reciente, en la segunda quincena de abril un 57% de los encuestados decían que sus ingresos habían caído “ligeramente” o “mucho”, en las “últimas dos semanas”, mientras que dicha proporción cayó a 46% en la medición de la primera quincena de junio. Evidentemente un porcentaje alto de familias tienen ingresos cayendo en el corto plazo, pero en una proporción decreciente. Esto es consistente con la mejora en otros indicadores como la confianza del consumidor de abril y mayo y del índice de condiciones de corto plazo de la primera semana de junio (respecto a la primera semana de mayo y mediciones anteriores). Adicionalmente, ha caído fuertemente el porcentaje de familias que esperan reducciones en sus ingresos para “las próximas dos semanas”, pasando de 41% en la segunda quincena de abril a 23% en la primera quincena de junio.

Percepción de menor difusión de los aumentos de precios en supermercados

 

Luego de llegar a un máximo de 76 puntos en abril, el índice de difusión percibida de aumentos de precios en supermercados cayó en la medición de la primera semana de junio y se ubicó en 60 puntos. Este resultado se explicó fundamentalmente a partir de un menor porcentaje de personas que percibe aumentos de precios en la “amplia mayoría de los productos” o en “todos o casi todos los productos”. En efecto, las respuestas de dichas categorías sumadas bajaron desde 73% en abril a 50% en junio. A pesar de esta mejora, los registros de junio son claramente superiores a los de un año atrás, cuando sólo un 28% de los consumidores establecía que percibía aumentos en “la amplia mayoría” o en “todos o casi todos” los productos de supermercados.

Afectación esperada de ingresos se mantiene entre 9 y 10 meses en promedio

A pesar de las mejorías en los indicadores de corto plazo reseñados previamente, las expectativas de afectación de ingresos se mantienen entre 9 y 10 meses. En concreto, en la medición de la primera quincena de junio se ubicaron en 9,9 meses, un guarismo algo menor al registrado a mediados de mayo, de 10,6 meses. Si bien se ha verificado un aumento en las personas que indican que la pandemia no tendrá efectos sobre su situación (ya sea porque no la ha tenido o porque ya la tuvo), el porcentaje que estima que los efectos serán de relativa  larga  duración  (por  más  de  un  año)  se mantiene elevado  e incluso  ha  aumentado  desde abril. Esto muestra persistencia en expectativas pesimistas especialmente en los segmentos de menores ingresos que, como hemos visto en anteriores oportunidades, han sido los más afectados por la pandemia. En otro indicador relacionado (en qué momento la situación financiera personal volverá a ser normal), el porcentaje mayor de respuestas se concentra en la alternativa “Primer trimestre de 2021”, seguida por “Tercer trimestre de 2020”. Entre ambas alternativas se acumula casi la mitad de las respuestas (46%).

La propensión a consumir en los próximos meses es heterogénea según el bien, servicio o canal

Los artículos no durables, relacionados con alimentos, bebidas y limpieza, son aquellos en los cuales la intención de consumir en forma “similar” o “más” que el  año pasado (en los próximos 3 meses) tiene guarismos más elevados. En efecto, dicha propensión es de 70% (vía el canal “Supermercados”) a los que le siguen las compras en el canal “Ferias” (donde se combinan no durables y semidurables), con un 59%. En lo que res- pecta a bienes (en azul en el gráfico) aquellos de inversión (como refacciones, pinturas, etc.) son aquellos que le siguen, con un 48%. “Indumentaria” y “Refacciones del hogar” registran guarismos intermedios (en torno de 45%). Respecto al canal de ventas (en verde en el gráfico), los “paseos de compra” (excepto shoppings) y los “shoppings” propiamente registran propensiones bastante menores a los otros canales (supermercados y ferias), en torno de 30%. Finalmente, los servicios (en rojo) muestran los registros más bajos. Así, actividades como “vacacionar en hoteles o similares”, “salir a bares o restaurantes” e “ir al cine” (en el caso que vuelvan a operar) tienen una propensión en torno de 25%, lo que evidentemente implica que 3 de ca- da 4 consumidores estima gastar menos en dichos servicios en este invierno (respecto al año pasado).

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