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lucas ricardo y vivi

La conocía desde siempre como nos conocemos todos en Fray Bentos, pero comenzamos a tener largas charlas cuando la familia Torreira arrancó con la 34 en la esquina de 18 y Sarandí. Hablo de Viviana Di Pascua de Torreira, la luchadora, la mamá leona, la abuela con tanto amor para dar, la esposa de toda la vida de Ricardo nuestro colega del periodismo deportivo.

La Vivi fue ejemplo de lucha, de humildad, de entrega y amor hacia la familia, qué más decir de una mujer como ella, en esas charlas que asiduamente teníamos en la carnicería, hablábamos un poco de la vida, de cosas diarias y caseras como a ella le gustaba, el orgullo que sentía por todos sus hijos y nietos, más allá del triunfo de Lucas en lo más alto del fútbol mundial. Orgullosa cuando le decíamos los logros del pequeño gigante, y ocupada por cada uno de los integrantes del grupo familiar. La Vivi tenía mucho para dar, mucho amor, mucho cariño, se podía sentir en cada diálogo lo buena gente que era.

Cuando le decía, pero Vivi estás lavando el piso barriendo la vereda, pudiendo estar en cualquier lugar del mundo en el que quieras estar, me decía que era feliz con sus pequeñas cosas cotidianas con sus tareas de ama de casa y sus grandes amores que eran su familia.

Su parte de militancia política la desconocía, pero si tuvo la escuela del Tito Dipascua tenía buena enseñanza, porque su papá fue uno de esos líderes sociales que se perdieron en la ciudad y en el departamento y tal vez en el país todo. De esos militantes humildes y entregados, pero amigo también de quienes pensaban distinto a él y así seguramente fue la Vivi en su club en su comité y en su partido.

Cuando se enfermó con Covid pensamos que la luchadora de siempre iba a salir y nos mantuvimos en contacto con Ricardo todos los días, el virus tan malvado se llevó a una gran mujer, duele en el alma tanta injusticia, duele ver el duelo que será eterno para su familia, duele perder gente buena como la Vivi.

No hay explicación y no hay palabras cuando el alma está desgarrada, porque para este dolor que hoy atraviesa su familia no hay calmantes, no hay remedios, no hay consuelo que uno pueda dar para aliviar el dolor.

Sé que su familia la va a seguir honrando cada día, en cada actitud que asuman para afrontar la vida a pesar de la ausencia física que hoy sufren con su partida. La Vivi les dará la fuerza necesaria con su vida, con su ejemplo con su don de gente y con todo el amor que siempre les dio.

Recién hoy varios días después de su fallecimiento podemos escribir algo sobre su partida, nadie nos prepara para escribir sobre la muerte.

Descansa en paz Vivi y un abrazo a su familia.

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