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Miércoles 29 de enero de 2.014


Evangelio de la Fe

Miércoles 29 de enero de 2.014

San Marcos 4, 1a.3-8.14-20

De nuevo

 


Mar 4:1  De nuevo comenzó a enseñar junto al mar. Mar 4:3  Escuchad: Salió a sembrar un sembrador, 
Mar 4:4  y al sembrar, una parte cayó junto al camino, y vinieron las aves del cielo y se la comieron. 
Mar 4:5  Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde no había casi tierra, y al instante brotó, por no ser profunda la tierra;" 
Mar 4:6  pero en cuanto salió el sol se marchitó, y, por no haber echado raíz, se secó. 
Mar 4:7  Otra parte cayó entre cardos, y, creciendo los cardos, la ahogaron y no dio fruto. 
Mar 4:8  Otra cayó en tierra buena y dio fruto, que subía y crecía, dando uno treinta, otro sesenta y otro ciento. 
Mar 4:14  El sembrador siembra la palabra. 
Mar 4:15  Unos están junto al camino, y se siembra en ellos la palabra; pero, en cuanto la oyen, viene Satanás y arrebata la palabra que en ellos se había sembrado." 
Mar 4:16  Asimismo, los que reciben la simiente en terreno pedregoso son aquellos que, al oír la palabra, la reciben desde luego con alegría, 
Mar 4:17  pero no tienen raíces en sí mismos, sino que son inconstantes, y en cuanto sobreviene la adversidad y la persecución por la palabra, al instante se escandalizan. 
Mar 4:18  Otros hay para quienes la siembra cae entre espinas; ésos son los que oyen la palabra," 
Mar 4:19  pero sobrevienen los cuidados del siglo, la fascinación de las riquezas y las demás codicias, y la ahogan, quedando sin dar fruto. 
Mar 4:20  Los que reciben la siembra en tierra buena son los que oyen la palabra, la reciben y dan fruto, quién treinta, quién sesenta, quién ciento.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944)

"Palabra del Señor"

"Gloria a ti Señor Jesús"



Meditación:

De nuevo

Una y otra vez, Jesús, Dios, enseñaba su doctrina, ¡la del Amor!

Una y otra vez, yo, sacerdote católico, te voy a enseñar la doctrina del Amor.

¡Vaya con este que me ha alzado la voz diciendo que él quiere dinero y vivir bien aquí hoy, ahora!

Si oras, si haces el bien, si tus cosas las haces bien, y trabajas, si vives austeramente, sin darte a los caprichos, sino para tener una vida ordenada al plan de Dios, seguro que pronto o tarde, Dios te dará la oportunidad de vivir sanamente y ¡santamente!, pero si empiezas hablando de vacaciones, de trabajar poco y cobrar más, de engañar, de manipular, de darte al ocio… pues verás, eso no es una vida sana, y menos si añades a tus deseos el vicio y el sexo; ¡que no!, que esto no es nada bueno para ti. Lo bueno para ti es SERVIR, servir con tu trabajo, servir con tus palabras, con tu presencia… 

Sí, Jesús, una y otra vez, daba su  misma doctrina, y ni el Papa la puede cambiar, porque la doctrina cristiana, es la que dio Cristo, ¡es la misma!, porque es a Cristo a quien siguen los cristianos, ¡a quien deberían seguir!

Cristo no renunció a Pedro; después de morir, resucitado, se presentó Cristo ante los suyos, ante sus apóstoles, no buscó otros, y eso que Pedro le negó, ¿recuerdas?, pero Dios sigue con sus planes, aun cuando tú alguna vez hayas negado a Dios. Tú estás bautizado, tú ERES HEREDERO DEL CIELO, ya tienes la vida solucionada; no tendrás, si no quieres, que pasar por el INFIERNO; ¿pero tú sabes lo que tienes?... ¡Dios!, tienes UNA ETERNIDAD ASEGURADA EN LA DICHA SIN FIN DE VIVIR EL AMOR CON QUE DIOS TE AMA.

¿Qué importa si los que amas no te aman, Amándote Dios?; reza por ellos, y vendrán contigo al Reino Celestial, y Allí, os amaréis eternamente. Que aquí no, PUES, ALLÍ SÍ. Acepta el tiempo, y por Dios, y por tu buen ejemplo, habrá una eternidad de Amor; pero, pero… nada de hacer “rebajas” a la fe; los diez mandamientos siguen y seguirán siendo de la doctrina de Dios. Si ahora no puedes aceptar hechos que algunos hacen contra los diez mandamientos, pues eso, acepta que no es aceptable ir contra los diez mandamientos de la Ley de Dios, y vive cumpliendo tú y orando para los que amas, para que ellos, llegue el día que acepten a Dios y su Ley y cambien de vida, porque mientras hay vida hay esperanza. Vive, vive en gracia de Dios, ¡porque sí!, por tu fe. ¡Vamos, amigo, a seguir a Cristo!



P. Jesús



© 

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