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"El final es tan solo el comienzo”, fueron las palabras del joven Kevin mientras sentado en las playas uruguayas apreciaba el inusual brillo de las saladas aguas del Río de la Plata.
 
Hace trece horas que el virus se esparció por la totalidad de las aguas del mundo y en este breve período de tiempo, Kevin y la mayor parte de la humanidad ha tenido que decidir su propio destino. “Una decisión deberé tomar, pronto”,  se ha repetido indefinidas veces el joven Kevin en la inmensa soledad.
 
Se desconoce el origen del extraño virus, solo se sabe que en presencia de agua salada te vuelves inteligente al beberla, pero mueres en cuestión de minutos. Y en presencia de agua dulce el virus reacciona diferente, al beber el agua vives una larga vida pero te vuelves un animal salvaje.
Morir como un hombre o vivir como un animal, esa era la decisión que Kevin de León y miles de personas debían tomar alrededor del mundo.
-Es como el roce de una cuchilla, sentir como te rebana el cuello -expresa el solitario Kevin mientras apreciaba como varios forasteros bebían desesperados de las saladas aguas-. Y desde las mismísimas entrañas un dolor agudo recorre tu cuerpo hasta terminar agonizando y perecer.
“Todo sucede por alguna razón”, fueron las palabras finales del joven poeta, antes de correr desesperado para lanzarse a las dulces aguas del primer arroyo que encontró en las cercanías del lugar. 
Caía la noche y la decisión había sido tomada, la serenidad y la paz reinaban dentro de Kevin, mientras este seguía bebiendo las aguas y conjuntamente perdía lo poco que le quedaba de conocimiento.
El amanecer del nuevo día llegó y el nuevo Hombre comenzó a reunirse en comunidades aisladas, se vieron obligados a retornar a las precarias técnicas de caza y pesca que habían abandonado hace milenios. 
En las noches las cavernas quedaban repletas de enormes familias humanas, y sus paredes permanecían manchadas con extrañas pinturas. Durante el día salvajes hombres cazaban hasta al más grande depredador, aunque a veces eran cazados ellos mismos. 
La vida se trata de obstáculos, obstáculos que deberemos pasar conforme avance el tiempo. Aunque sea difícil deberemos aprender a dejar cosas atrás, recuerda que el final de una historia siempre es el comienzo de otra.
 
 
 
Gonzalo A. Valenzuela

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