YOUNG ARREGLOS PARA LUZ

 

Young.

En marcha el proyecto de escuelas deportivas municipales para el interior del departamento con equipo multidisciplinario.

En las últimas horas se realizó una reunión en la Sala de Sesiones “Dr. Mario Carminatti” en la cual participaron el Director y Subdirector de Descentralización, Francisco Cresci y Matías Rodríguez respectivamente, la Subdirectora de Políticas Sociales, Viviana Núñez y el Subdirector de Deportes de la Intendencia de Río Negro, Prof. Gonzalo Añasco.

El proyecto tiene que ver con el inicio de las Escuelas Deportivas Municipales en las localidades del interior, a lo que se sumara el trabajo de un equipo multidisciplinario, integrado por Psicólogo y Asistente Social.

El Prof. Gonzalo Añasco dijo que si bien el proyecto llegara a todos los lugares, en principio, el 1 de marzo de 2021, se comenzara con un plan piloto en algunas localidades específicas, con la práctica de futbol, dirigido a niños y adolescentes, hasta los 14 años.

A medida que avance el proyecto, se incorporaran otros deportes como básquetbol, voleibol, hockey, etc.

También se piensa en los adultos, con la puesta en marcha de clases de zumba, gimnasia, etc.

Young.

La Intendencia de Río Negro está limpiando canales para mejorar la evacuación de pluviales que bajan de la zona de la terminal de ómnibus.

Estos canales derivan el agua de lluvia hacia los predios de la Dirección de Vialidad al oeste de calle Montevideo y que siguen un trayecto que culmina en el desvío de tránsito pesado

Personal y maquinaria de la Intendencia de Río Negro están realizando una limpieza profunda de todos los canales que permitan, no solamente una mejor evacuación, sino también evitar complicaciones cuando ocurran lluvias muy intensas.

Nuevo Berlín.

Comunicado sobre Aglomeraciones.

Tras los episodios de aglomeraciones que ya son de público conocimiento y que tuvieron en reiteradas oportunidades la intervención de la policía, es que exhortamos a la población a evitar que se generen este tipo de situaciones.

Pedimos encarecidamente, que respeten el distanciamiento social y la burbuja, cuidémonos nosotros y cuidemos a los nuestros, solo así nos cuidaremos todos y evitaremos la propagación de la Pandemia del Coronavirus.

 

 

DESARROLLO

COMUNICADO DE PRENSA

El Departamento de Desarrollo, en el marco del Programa de Inversión Productiva (PIP) que se ejecuta conjuntamente con el MTSS – DINAE, informa que se continúan entregando los equipamientos correspondientes a los Proyectos aprobados en el Departamento: 12 en total, en las diferentes ciudades y localidades de Río Negro.

Este Programa tiene el objetivo de apoyar a pequeños emprendimientos que comienzan o fortalecer los ya iniciados, apoyando con el equipamiento necesario para tal fin, consolidando a su vez la ocupación familiar generada.

EDUCACIÓN PUBLICA

PABLO ROMERO

Ponencia realizada en el marco de jornada académica virtual con educadores y estudiantes de formación docente de Argentina y México.

Una de las tareas fundamentales que tenemos los profesores es trabajar desde el plano de la construcción intelectual, en nuestra aula pero también en el escenario público, como intelectuales del campo de la educación, participando en los debates que conciernen a nuestra sociedad. La importancia de trascender el aula. Y parte de ese trascender es trabajar en red con los colegas de nuestro contexto inmediato pero también con estudiantes y colegas de otros países, como en esta ocasión que nos reúne, apostando por la internacionalización del conocimiento, reivindicando la importancia de la producción social del conocimiento, en donde la educación tiene un papel clave.

Es vital la construcción de redes docentes regionales, buscando integrarnos desde la labor profesional, particularmente en el contexto de una región que sigue siendo la más desigual del mundo. Así, el apostar por políticas de cooperación e integración a nivel educativo es una manera de tejer entramados que consoliden una mirada del conocimiento como un bien público transfronterizo que tiene una responsabilidad clave respecto del combate a las desigualdades sociales existentes.

Justamente, la pandemia mundial que estamos atravesando ha dejado al desnudo, ha explicitado aún más, las brechas de desigualdad existentes. El binomio virtualidad/presencialidad en relación a los modos en que el campo educativo afronta este panorama, vuelve a posicionar fuertemente en el tapete el debate sobre las formas de reproducir desigualdades que se generan en el sistema educativo. Voy a ejemplificar esta situación desde la realidad uruguaya.

Uruguay tiene la particularidad que desde hace 15 años ha puesto en marcha el Plan Ceibal, que es un plan de conectividad en el plano educativo, con alcance en todo el país y con plataformas de trabajo a la cual acceden docentes y estudiantes de los diversos subsistemas educativos. Así, en el momento en que la pandemia del coronavirus nos obligó a suspender las clases presenciales, hubo un pasaje inmediato, espontáneo y sin mayores contratiempos al ámbito de la virtualidad, permitiendo en un principio la continuidad pedagógica. Pero, lo cierto es que nos encontramos con dos situaciones que nos fueron mostrando que la realidad, más allá de contar con esa ventaja de tener una estructura digital educativa montada y operativa, era más compleja, más complicada.

Por un lado, nos dimos cuenta que en relación a la formación docente nos faltaba profundizar en cuanto a la cultura digital pedagógica, de modo de poder utilizar adecuadamente las plataformas presentes. Nos dimos cuenta, por ejemplo, de que no funciona el simplemente trasladar la lógica pedagógica que podemos tener en el espacio presencial del aula a los desafíos que en ese sentido nos presenta la virtualidad. Esto explicitó un problema mayor, el de la falta de políticas educativas adecuadas, de impacto real y de largo alcance, en relación al uso de las nuevas tecnologías por parte del cuerpo docente. No alcanza con cursillos aislados y de escaso tiempo de duración, al cual ni siquiera han accedido todos los docentes.

Por otra parte, lo que mayormente nos interpeló fue la escasa conexión que finalmente tuvimos por parte de los estudiantes, más allá de un primer momento de alta participación. Con el envío constante de tareas, al intensificarse el trabajo escolar por vías digitales, comenzamos paulatina e inexorablemente a tener menos alumnos participando y surgieron problemas que tenían que ver, incluso, con la pertinente comprensión de consignas elementales por parte de algunos estudiantes.

Este panorama nos dejó en claro que hay problemas que van más allá del acceder a la conectividad, que es el primer escollo a salvar y que en Uruguay no ha representado un problema central, aunque se hayan presentado aisladas situaciones adversas en tal sentido. No solo necesitamos tener una computadora o un celular y una conexión adecuada, sino que hay otros ítems fundamentales, como el de la organización del trabajo escolar en una casa, el tener un tiempo y un espacio, una mesa en donde los estudiantes puedan realizar sus tareas. El contar con una adecuada organización familiar es fundamental para trabajar en este plano de la virtualidad. Y lo cierto es que muchos de nuestros estudiantes, particularmente los del ciclo básico (en Uruguay, abarca a adolescentes ubicados generalmente entre los 12 y los 15 años) y, sobre todo, los ubicados en los quintiles socioeconómicos y culturales más bajos, presentan grandes dificultades en relación a una organización escolar adecuada fuera de las paredes de la institución escolar. En esas edades y en esos quintiles, la virtualidad claramente profundiza las dificultades del trabajo intelectual, algo que la presencialidad –por el constante control y apoyo in situ de docentes y equipos no docentes, de equipos multidisciplinarios, sumado a la motivación y el “contagio” positivo de trabajar junto a sus pares- parece subsanar.

El déficit de capital cultural que ubicamos en muchos de nuestros alumnos de esa franja etaria y realidad social nos conduce también a aquello que señalábamos respecto de los problemas que se presentaron respecto de la comprensión de consignas elementales de trabajo que se postulaban en las propuestas por vías virtuales.

Así, con el paso de las semanas, comenzamos a perder contacto con los estudiantes pertenecientes a los quintiles más bajos, perdiendo la continuidad pedagógica. Dividiendo desde el plano analítico en cinco quintiles ascendentes a nuestro alumnado, fueron los pertenecientes a los quintiles 1 y 2 los que prácticamente desaparecieron de la escena virtual, marcándose una notoria distancia entre los quintiles más altos y los más bajos. Y entre la educación privada –que prácticamente siguió trabajando normalmente en el ámbito virtual, con clases diarias por plataformas y un número muy alto de estudiantes conectados- y la educación pública.

Esto ha exacerbado esa diferencia entre lo privado y lo público y, dentro de lo público, entre los quintiles más hundidos respecto de aquellos considerados más favorecidos, afectándose negativamente durante estos meses las brechas ya existentes. Justamente, visto el panorama, las autoridades de la educación plantearon la necesidad y solicitaron a las máximas jerarquías del gobierno la posibilidad -atendiendo a la debida coyuntura de emergencia sanitaria y teniendo en cuenta los necesarios protocolos- del regreso paulatino a la presencialidad, algo que efectivamente va a comenzar a darse en este mes de junio.

Ciertamente, es una situación que nos interpela mucho, más allá de la coyuntura y del lento regreso a la presencialidad. En el marco de la llamada sociedad del conocimiento, son muchos los que están quedando al margen, los que están quedando excluidos. Y ese es nuestro principal desafío, más allá del coronavirus. No podemos pensar como se ha planteado, por ejemplo, en un formato de educación híbrida, alternando lo presencial y lo virtual, si no se atienden las condiciones previas que condicionan a nuestros alumnos y a nuestro sistema educativo. Podría resultar en un nuevo modo de profundizar las diferencias sociales, sacando particularmente provecho los alumnos de niveles más favorecidos (algo muy bueno para ellos, por supuesto. Siempre hay que apostar a alcanzar el mejor nivel posible del alumnado), pero afectando claramente a aquellos estudiantes de niveles previos más bajos, cuestión que, en estos meses de pandemia con migración pedagógica a la virtualidad, ha quedado demostrado que efectivamente sucede.

Cómo acercar a aquellos que están quedando al margen de la sociedad del conocimiento -más allá de tener todas las herramientas tecnológicas con las que contamos y las posibilidades materiales de acceso a Internet y a plataformas educativas- es nuestra principal preocupación, porque el problema de fondo sigue siendo cultural. Y remite, por lo tanto, a uno de los papeles claves que cumple el sistema educativo. Y remite, por cierto, al problema de exclusión que tenemos.

¿Quiénes son, concretamente, los excluidos de nuestro sistema educativo? Las pistas ya fueron dadas al relatar el problema desencadenado con el binomio virtualidad/presencial en el marco de la pandemia. En Uruguay, la exclusión tiene un rostro masculino, urbano, y es un proceso que comienza a darse exponencialmente desde el ciclo básico de la educación secundaria, particularmente entre los 13 y los 17 años.

Uruguay, a nivel de primaria y comparándonos con la región, ocupa los primeros lugares en cuanto a alumnado presente y alumnado egresado. Básicamente, todos nuestros niños cursan y egresan de la educación primaria. Pero tenemos un gran problema a partir de la educación media, donde comienza a darse un proceso de desescolarización, sobre todo en varones de la periferia urbana (a diferencia de las características habituales de América Latina en este rubro, donde las mujeres y de ámbitos rurales son las que mayormente desertan del sistema escolar), que termina por ubicarnos en los últimos lugares de la región en cuanto a alumnos egresados de la educación media. De los primeros lugares en primaria a los últimos en secundaria. Y esto es un problema muy grave. Manteniendo estos números, vamos a tener una generación de recambio muy comprometida en su formación educativa, contando con menos de la mitad de la población con estudios medios concluidos.

¿Qué podemos hacer para cambiar este panorama? Hay una visión de la educación como el centro del cambio y lo cierto es que tenemos un rol importante por jugar, pero no somos omnipotentes y estamos siempre condicionados por diversas situaciones sociales, que nos exceden. En tal sentido, por ejemplo, es clave contar con el apoyo de políticas sociales, de políticas culturales, para que cuando nuestros alumnos ingresen al aula lo hagan estando fuertemente preparados para trabajar en relación a contenidos y que no sea el rol de los docentes el de oficiar como padres, psicólogos, asistentes sociales, etc. No es nuestra principal tarea la de parchar complejidades familiares y sociales que nos superan, más allá de que de un modo u otro suele formar parte de nuestra labor. En este sentido, necesitamos el apoyo de muchos otros actores, comenzando por contar con equipos que trabajen fuertemente en los territorios, con las familias. El primer lugar de construcción de lo educativo son los núcleos familiares.

Luego, trabajar sobre nuestra formación como educadores es vital en relación a la posibilidad de aportar por un cambio deseable. Y aprovecho que, justamente, la amplia mayoría de quienes están escuchándome son estudiantes de formación docente para detenerme en este punto. Hay dos ítems sobre los que quisiera discurrir en relación a la profesionalización de nuestra labor. Uno es el de la formación permanente. Debemos generar políticas para que los educadores una vez que egresen de sus institutos formativos tengan objetivos, motivaciones y canales para continuar con su formación intelectual. En muchos casos, hasta por la gran cantidad de horas que algunos docentes tienen, para poder alcanzar un salario que les permita vivir sin penurias, no cuentan con disponibilidad de tiempos (ni de energía) para seguir formándose.

Deben ponerse en práctica políticas que modifiquen este panorama, que habiliten las condiciones necesarias para que los educadores accedan, por ejemplo, a posgrados, contemplando incluso los apoyos económicos que se requieran. Esta cuestión es muy importante, pues los docentes debemos concebirnos y formarnos como profesionales actualizados en relación a nuestro campo de estudio y como intelectuales que participamos activamente en la esfera pública.

Esto se relaciona con la necesidad de contar con docentes formados sólidamente en el terreno de la investigación. En cuanto a este punto, en Uruguay tenemos otra característica peculiar: la formación docente está separada, desde casi mediados del siglo XX, de la Universidad, lo cual a lo largo del tiempo ha repercutido en la falta de líneas de investigación de nuestros educadores. En muchos casos, el egreso docente implica el comienzo del fin de la vida intelectual. Eso es inconcebible. El educador es un trabajador cultural capaz de transformar el mundo desde la escuela (más allá de sus limitaciones), para lo cual debe estar en formación permanente, afrontando los constantes desafíos que tenemos en este vertiginoso siglo XXI.

Si la labor educativa requiere de profesionales posicionados como trabajadores culturales en procura de transformar la sociedad -en el sentido de aportar un grano de arena para mejorar las condiciones culturales y sociales de nuestros jóvenes, de generar sujetos reflexivos, autónomos, con bases culturales sólidas, capaces de tener mejores oportunidades, nuestra formación es un elemento decisivo. E implica una responsabilidad profesional, un imperativo ético ineludible. Formación sólida y en permanente construcción. Generar las mejores condiciones posibles al respecto, insisto, es parte de lo que desde el ámbito político debe brindarse.

Y esto en un mundo, como decíamos antes, esencialmente cambiante, con alumnos definidos por un clima de época marcado por las nuevas tecnologías y características (incluso en alguna medida asociada a ese uso de las TIC) de inmediatez, hiperactividad, falta de concentración, código lingüístico restringido (que también limita posibilidades laborales), lectura y escritura de corto alcance, búsqueda de información sin criterio adecuado (en mundo intoxicado por la información disponible), entre otros elementos que hacen más que necesario reciclarnos constantemente para afrontar tales desafíos.

La mediación intelectual en el marco de la era digital es, más que nunca, prioritaria. Y, en ese sentido, es fundamental reivindicar el papel de las Humanidades y, en particular, de la Filosofía. El aporte que realiza en el campo argumentativo (un gran déficit que tenemos), en la reflexión ética (abriendo, entre otros puntos, el debate sobre los valores deseables de circular en una comunidad), en dotar de perspectivas de procesos de largo alcance (justamente en el marco de un mundo que pregona la inmediatez), en brindar la necesaria flexibilidad intelectual para desempeñarnos en cualquier campo profesional, en cualquier oficio o ámbito laboral, forma parte de algunas de las virtudes que nos aporta, todo lo cual redunda, por cierto, en el mejoramiento de nuestra calidad democrática. Las generaciones que estamos formando son las que nos van a sustituir y las que instalarán los futuros debates públicos. Es vital apostar a formar jóvenes con sólida capacidad en términos reflexivos, con autonomía intelectual, de modo tal que fortalezcan nuestras prácticas democráticas. La Humanidades son propedéuticas en tal proceso.

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Young.

Trabajo de fiscalización en balneario “Paso de las Piedras”.

Se está realizando un trabajo de fiscalización coordinado con, Transito, Turismo, Higiene, Servicios Municipales y Policía, de acuerdo a las disposiciones vigentes y con evaluaciones permanentes.

Se informa a la población que el balneario está habilitado desde la hora 10:00 hasta las 18:00, permitiéndose la permanencia hasta la hora 20:00.

Luego de esa hora las personas deberán retirarse.

Los visitantes son registrados en el momento de ingreso y se les brinda la información de las reglamentaciones vigentes.

Las autoridades destacaron el respeto y la buena disposición de los vecinos.

Desde el Comedor Municipal-INDA-MIDES se informa horario para el 31 de diciembre.

Se recuerda a los usuarios que, en virtud de las tradicionales fiestas, el comedor atenderá en este horario:

  • • 31 de diciembre de 2020 la atención será desde las 10:45 a 11:45HS.

Teniendo en cuenta la emergencia sanitaria se exhorta a concurrir con TAPABOCAS y MANTENER EL DISTANCIAMIENTO SOCIAL.

COMUNICADO DE LA OFICINA DE HIGIENE DE LA INTENDENCIA:

SERVICIO DE RECOLECCION DE RESIDUOS POR LAS FIESTAS TRADICIONALES.

Se comunica a la población que el 1 de ENERO, al ser día festivo, NO HABRÁ SERVICIO DE RECOLECCIÓN DE RESIDUOS.

Se retoma el servicio con normalidad el 2 de enero de 2021.

El circuito Algorta, Menafra, Valle de Soba, Bellaco se realiza con normalidad el miércoles 30 de diciembre.

El circuito El Ombú, Rincón de Francia, Paso de las Piedras, Arroyo Grande, se cambiará para el día jueves 31, en el horario habitual.

 

SE SOLICITA A LOS VECINOS EL COMPROMISO Y LA RESPONSABILIDAD, EN

CUANTO A MINIMIZAR LA DISPOSICIÓN DE RESIDUOS EN LOS CONTENEDORESSI ESTOS ESTÁN CON LA CAPACIDAD COLMADA.

YOUNG ARREGLOS PARA LUZ

 

Young.

COMENZARON LOS TRABAJOS PARA INSTALAR 31 FOCOS NUEVOS EN LA

ZONA DE LA TERMINAL DE ÓMNIBUS DE YOUNG.

Días atrás se comenzaron a marcar las ubicaciones donde se levantaran las columnas para el nuevo tendido de alumbrado público, en los alrededores de la terminal, teniendo en cuenta también el recorrido de los ómnibus.

En esta instancia, la marcación se realizó en calles Vasco Núñez, Rivera, Guayabos, complementándose con calle Artigas, desde Vasco Núñez a Ugarte.

Esta primera etapa comprende la instalación de 31 luminarias.

El Director General de Obras de la Intendencia de Río Negro, Gustavo Meyer, dijo que en estos momentos se están haciendo las perforaciones para comenzar a levantar las columnas.