leanlo vale la pena

"Chata vive conmigo desde hace casi 17 años y Piñón esta Navidad ha hecho 6 años. Y yo soy Jóse y voy a cumplir 50 años Chata es una perra abuela, hemos envejecido juntos, que apareció en mi vida de casualidad un 14 de febrero, está un poco sorda, no ve bien con las cataratas, tiene artritis pero con su medicación hay días que se pega su homenaje en forma de carrera cortita mientras ladra tras Piñón buscando jugar. A veces no tiene muy claro donde hay que hacer el pis y se agacha con la desvergüenza que da el tener sus años, me mira y yo no la riño, le digo que no pasa nada y que para eso están las fregonas.

LO que no le falla es el olfato y el gusto, cuando huele que cocino se planta allí tirada tan grande como es, (25 kilos de pura bola de pelo blanca ya casi entera), mendigando o robando al descuido si dejo algo que ella alcance aún con su artritis; come como una lima nueva, especialmente el pescado la hace perder la compostura y lo que pierde con la artritis lo gana en agilidad para alcanzarlo.

Chata es de una camada no deseada cruce de Golden Retriever con a saber que, cuando los Golden eran los perros de moda en este pais, como antes lo fueron los Pastores alemanes, o los Doberman o los Bichones o los Yorkshire. Como ahora lo son los Turco Andaluces (perros de aguas) o los Boder collies o los Bulldog francés que pueblan protectoras, casas de acogida y cunetas de carreteras.

Llegó a mi cuando las depresiones me habían ingresado ya un par de veces en el hospital y logró sacarme una sonrisa, tan pequeña ella, tan bola de pelo que hizo que no haya podido usar ropa oscura en todos estos años por ser un imán para sus pelitos.

Con siete años la operamos de tumores mamarios, hace unos meses le volvieron a salir más feos y nos daban un par de meses antes de que aquello se descontrolase definitivamente. La operaron, la envolvieron como una momia porque hubo que injertar piel y al día siguiente ya estaba pendiente de comer.

Piñón hizo de enfermero como hacen los perros, a lametones y tuvimos ahí una conversación larga y seria. Ya han pasado casi 5 meses y aquí sigue, tras de mí siempre, dormida bajo el escritorio, y apoyada en mis pies, donde tengo que trasladar su cama. Ha recorrido media España, se ha bañado en todos los mares, riachuelos, lagos, fuentes y piscinas que ha encontrado a su paso, ha vivido en Sevilla, en Madrid, en Valdemoro, en La Herradura, se ha montado en coche, en coche descapotable, ha puesto sus orejas al viento, en barco, se ha emborrachado una vez que fue a masticar unas latas de cerveza bajo la mesa y otra se comió una pastilla de las mías para dormir y la tuve dos días con el tercer párpado a la remanglillé y teniendo que cargar 25 kilos de pelo para llevarla a la cama o levantarle el culo para que hiciera sus cosas. Piñón es un amor, un amor en grande, un Turco andaluz de casi 26 kilos negro carbón, que se empeña en dormir la siesta tumbado boca arriba conmigo, al que no le gustan las palomas ni los gatos (vaya), tampoco es muy sociable con otros perros que se acercan a su oveja particular que soy yo y odia las motos; a la cartera la mira fijamente entre sus rastas y si se deja la olisquea con afán pero no la convence mucho, a mí tampoco me gusta, la verdad. Debo tener ya alma de perro.

Cuando le ofreces comida, el nunca pide, se acerca despacito, la olisquea, la toma suavemente y si no le gusta la deposita en el suelo fuera de mi vista, todo por no hacerme un feo. Decía mi ex, dice, (que las palabras que se dijeron y causan emociones positivas siempre están ahí dispuestas a ser nombradas en presente), que soy la única persona en el mundo con satélites propios. Allá donde voy ellos vienen y planifico una gran parte de mi vida en torno a ellos. Son lo primero que veo cuando me despierto, son lo último que veo cuando me duermo.

Piñón es un perro velcro auténtico, de esos que no se separan de ti, pero tampoco pierde de vista a su mami postiza, compañera de juegos y lametones. Piñón salta delante de mí ladrando de alegría cuando vamos a la calle, corre como un loco por el campo sin medida, persiguiendo rabos de nubes, o se mete en el agua del mar ladrándole a las olas.

Hace unos años las cosas me vinieron muy mal, tuve un cáncer que me tuvo entretenido un año con cirugías, quimio y demás historias y me recomendaron que no me acercase mucho a los perros por aquello de no pillar infecciones con un sistema inmunológico bastante jodido, tampoco podía cuidar de las plantas de mi terraza sin colocarme guantes, gafas y máscara, le pedía a un amigo que me enviase fotos al móvil de las flores brotando, eso me hacía sentir que las cosas no podían ir a peor.Dejé a Piñón, que era el más activo, en una "residencia" que me recomendaron y regresó lleno de garrapatas, me lamió, me besó, yo lo abracé y me lo llevé a lavar para quitarle tanto bicho inmundo. Los dos se quedaron conmigo en casa de mis padres, en mi habitación de niño, el resto de mi tratamiento.

Yo solía (y a veces aún lo pienso) pensar que iba a ser de mis perros si yo me moría y me daba una pena terrible imaginarlos tan solos, yo tan sin ellos y ellos tan sin mí, mis padres son ancianos y no pueden hacerse cargo de ellos, acostumbrados, pegados siempre a mí, orbitando alrededor de un humano loco y cabezón que pone canciones en el coche que ladramos los tres. Con lo del cáncer vino un hundimiento económico importante, pero mis perros tuvieron sus vacunas, sus revisiones, su buen pienso, sus juguetes y sus huesitos para morder, yo cambié de piso a uno más pequeño, pero con una gran terraza, donde pagaba menos, consumía productos de menor calidad y de otros simplemente me privaba y lo hacía por dos motivos, el económico y el que mis perros no tuviesen menos ni les cicateara en lo fundamental. Los viajes de Sevilla (donde me trataba) a Madrid (donde vivía y trabajaba) eran épicos, yo cansado y Piñón y Chata animando a ladridos el viaje, llegar a casa, tirarme en el sofá y estar ellos dos allí en modo velcro, dándolo todo con sus patas y lametones.

Desde entonces cuando a Piñón le digo: ¿me das amor?, viene, se apoya en sus patas traseras, pone las otras en mis hombros y pega su cabeza a mi pecho, justo donde está el corazón y yo siento el suyo latir apoyado en mí y como se van ralentizando los latidos hasta llegar a un momento de calma interior.

Chata ha enseñado a otras personas que los perros no hacen nada, que se puede jugar con ellos, que están ahí para darlo todo de forma incondicional, que los ladridos son su forma de demostrar su estado de alegría y que aunque no vean a alguien en años cuando lo vuelven a hacer ladran y lloran de alegría.

Piñón me enseña que hay un amor especial, que está dispuesto para darme un lametón cuando tengo un mal día, sigo de revisiones y además padezco un trastorno bipolar que me hace padecer unas depresiones tremendas pero que a veces mejoramos yéndonos los tres a la playa a correr, a ladrarle a las olas, a compartir el bocata y el agua, a tumbarnos al sol de invierno que nos calienta.

Y ponen ese punto de alegría en mi vida cuando todo va cuesta abajo. Ellos me han aportado más, infinitamente más, que la mayoría de las personas que se han cruzado en mi vida en forma de amigos o conocidos.

Yo he adoptado a mis dos amigos de cuatro patas y me corresponde cuidarlos hasta el día que decidan marchar, darles una vida digna y darles un digno final, protegerlos, jugar con ellos, alimentarlos, procurarles atención veterinaria y si por mala suerte me toca a mi partir antes, primero buscaré quién se haga cargo con el mismo amor de mis amigos, que entienda los miedos de Piñón, que sepa lo que le gusta a Chata.

Muchos buscan la felicidad en cosas materiales, para mí la felicidad tiene cuatro patas, ocho y solo un rabo en mi caso. Mis amigos peludos no son mis hijos, (ojalá), pero son casi mi todo o forman parte de mi todo y yo para ellos si soy su padre o su oveja a la que cuidar y yo les correspondo, a veces me pongo a cuatro patas y miro por encima de sus cabezas para ver lo que ellos ven, para ver el mundo como ellos lo hacen.

Hay una foto de Piñón apoyado en mi hombro y aproveché el título de un libro de Santi Balmes para expresar que es lo que siento, que es lo que creo que él siente: Yo mataré monstruos por ti. Ellos matan mis monstruos interiores que provoca la depresión y que a veces me persiguen sin darme tregua.

Un año, creo que el peor de mi vida, harto de llorar, sin amigos, recién terminado los tratamientos contra el sarcoma, sólo, económicamente hundido, laboralmente acabado, físicamente derrotado, salí a la lluvia de mi terraza en Madrid dispuesto a dejarme ir desde la sexta planta, con un vértigo tremendo y los vi allí entre mis lágrimas y la lluvia intensa de diciembre, plantados mirándome, me senté en el suelo y los abracé llorando como alguien que lo ha perdido todo, y los encontré y encontré una razón (dos), para seguir viviendo a pesar de todo. Y a pesar de todo me empeño en vivir y en acompañarme de estos dos amigos peludos que me dan vida y me hacen sonreír cuando el día viene malo.

Pronto intentaremos mudarnos a las afueras de Sevilla, donde finalmente volví, a un sitio donde colocar plantas que olisquear, donde poder acoger a algún cuatro patas que necesite una oportunidad, que esté cerca de la playa para ir a corretear y perderse

leanlo vale la pena

"Chata vive conmigo desde hace casi 17 años y Piñón esta Navidad ha hecho 6 años. Y yo soy Jóse y voy a cumplir 50 años Chata es una perra abuela, hemos envejecido juntos, que apareció en mi vida de casualidad un 14 de febrero, está un poco sorda, no ve bien con las cataratas, tiene artritis pero con su medicación hay días que se pega su homenaje en forma de carrera cortita mientras ladra tras Piñón buscando jugar. A veces no tiene muy claro donde hay que hacer el pis y se agacha con la desvergüenza que da el tener sus años, me mira y yo no la riño, le digo que no pasa nada y que para eso están las fregonas.

LO que no le falla es el olfato y el gusto, cuando huele que cocino se planta allí tirada tan grande como es, (25 kilos de pura bola de pelo blanca ya casi entera), mendigando o robando al descuido si dejo algo que ella alcance aún con su artritis; come como una lima nueva, especialmente el pescado la hace perder la compostura y lo que pierde con la artritis lo gana en agilidad para alcanzarlo.

Chata es de una camada no deseada cruce de Golden Retriever con a saber que, cuando los Golden eran los perros de moda en este pais, como antes lo fueron los Pastores alemanes, o los Doberman o los Bichones o los Yorkshire. Como ahora lo son los Turco Andaluces (perros de aguas) o los Boder collies o los Bulldog francés que pueblan protectoras, casas de acogida y cunetas de carreteras.

Llegó a mi cuando las depresiones me habían ingresado ya un par de veces en el hospital y logró sacarme una sonrisa, tan pequeña ella, tan bola de pelo que hizo que no haya podido usar ropa oscura en todos estos años por ser un imán para sus pelitos.

Con siete años la operamos de tumores mamarios, hace unos meses le volvieron a salir más feos y nos daban un par de meses antes de que aquello se descontrolase definitivamente. La operaron, la envolvieron como una momia porque hubo que injertar piel y al día siguiente ya estaba pendiente de comer.

Piñón hizo de enfermero como hacen los perros, a lametones y tuvimos ahí una conversación larga y seria. Ya han pasado casi 5 meses y aquí sigue, tras de mí siempre, dormida bajo el escritorio, y apoyada en mis pies, donde tengo que trasladar su cama. Ha recorrido media España, se ha bañado en todos los mares, riachuelos, lagos, fuentes y piscinas que ha encontrado a su paso, ha vivido en Sevilla, en Madrid, en Valdemoro, en La Herradura, se ha montado en coche, en coche descapotable, ha puesto sus orejas al viento, en barco, se ha emborrachado una vez que fue a masticar unas latas de cerveza bajo la mesa y otra se comió una pastilla de las mías para dormir y la tuve dos días con el tercer párpado a la remanglillé y teniendo que cargar 25 kilos de pelo para llevarla a la cama o levantarle el culo para que hiciera sus cosas. Piñón es un amor, un amor en grande, un Turco andaluz de casi 26 kilos negro carbón, que se empeña en dormir la siesta tumbado boca arriba conmigo, al que no le gustan las palomas ni los gatos (vaya), tampoco es muy sociable con otros perros que se acercan a su oveja particular que soy yo y odia las motos; a la cartera la mira fijamente entre sus rastas y si se deja la olisquea con afán pero no la convence mucho, a mí tampoco me gusta, la verdad. Debo tener ya alma de perro.

Cuando le ofreces comida, el nunca pide, se acerca despacito, la olisquea, la toma suavemente y si no le gusta la deposita en el suelo fuera de mi vista, todo por no hacerme un feo. Decía mi ex, dice, (que las palabras que se dijeron y causan emociones positivas siempre están ahí dispuestas a ser nombradas en presente), que soy la única persona en el mundo con satélites propios. Allá donde voy ellos vienen y planifico una gran parte de mi vida en torno a ellos. Son lo primero que veo cuando me despierto, son lo último que veo cuando me duermo.

Piñón es un perro velcro auténtico, de esos que no se separan de ti, pero tampoco pierde de vista a su mami postiza, compañera de juegos y lametones. Piñón salta delante de mí ladrando de alegría cuando vamos a la calle, corre como un loco por el campo sin medida, persiguiendo rabos de nubes, o se mete en el agua del mar ladrándole a las olas.

Hace unos años las cosas me vinieron muy mal, tuve un cáncer que me tuvo entretenido un año con cirugías, quimio y demás historias y me recomendaron que no me acercase mucho a los perros por aquello de no pillar infecciones con un sistema inmunológico bastante jodido, tampoco podía cuidar de las plantas de mi terraza sin colocarme guantes, gafas y máscara, le pedía a un amigo que me enviase fotos al móvil de las flores brotando, eso me hacía sentir que las cosas no podían ir a peor.Dejé a Piñón, que era el más activo, en una "residencia" que me recomendaron y regresó lleno de garrapatas, me lamió, me besó, yo lo abracé y me lo llevé a lavar para quitarle tanto bicho inmundo. Los dos se quedaron conmigo en casa de mis padres, en mi habitación de niño, el resto de mi tratamiento.

Yo solía (y a veces aún lo pienso) pensar que iba a ser de mis perros si yo me moría y me daba una pena terrible imaginarlos tan solos, yo tan sin ellos y ellos tan sin mí, mis padres son ancianos y no pueden hacerse cargo de ellos, acostumbrados, pegados siempre a mí, orbitando alrededor de un humano loco y cabezón que pone canciones en el coche que ladramos los tres. Con lo del cáncer vino un hundimiento económico importante, pero mis perros tuvieron sus vacunas, sus revisiones, su buen pienso, sus juguetes y sus huesitos para morder, yo cambié de piso a uno más pequeño, pero con una gran terraza, donde pagaba menos, consumía productos de menor calidad y de otros simplemente me privaba y lo hacía por dos motivos, el económico y el que mis perros no tuviesen menos ni les cicateara en lo fundamental. Los viajes de Sevilla (donde me trataba) a Madrid (donde vivía y trabajaba) eran épicos, yo cansado y Piñón y Chata animando a ladridos el viaje, llegar a casa, tirarme en el sofá y estar ellos dos allí en modo velcro, dándolo todo con sus patas y lametones.

Desde entonces cuando a Piñón le digo: ¿me das amor?, viene, se apoya en sus patas traseras, pone las otras en mis hombros y pega su cabeza a mi pecho, justo donde está el corazón y yo siento el suyo latir apoyado en mí y como se van ralentizando los latidos hasta llegar a un momento de calma interior.

Chata ha enseñado a otras personas que los perros no hacen nada, que se puede jugar con ellos, que están ahí para darlo todo de forma incondicional, que los ladridos son su forma de demostrar su estado de alegría y que aunque no vean a alguien en años cuando lo vuelven a hacer ladran y lloran de alegría.

Piñón me enseña que hay un amor especial, que está dispuesto para darme un lametón cuando tengo un mal día, sigo de revisiones y además padezco un trastorno bipolar que me hace padecer unas depresiones tremendas pero que a veces mejoramos yéndonos los tres a la playa a correr, a ladrarle a las olas, a compartir el bocata y el agua, a tumbarnos al sol de invierno que nos calienta.

Y ponen ese punto de alegría en mi vida cuando todo va cuesta abajo. Ellos me han aportado más, infinitamente más, que la mayoría de las personas que se han cruzado en mi vida en forma de amigos o conocidos.

Yo he adoptado a mis dos amigos de cuatro patas y me corresponde cuidarlos hasta el día que decidan marchar, darles una vida digna y darles un digno final, protegerlos, jugar con ellos, alimentarlos, procurarles atención veterinaria y si por mala suerte me toca a mi partir antes, primero buscaré quién se haga cargo con el mismo amor de mis amigos, que entienda los miedos de Piñón, que sepa lo que le gusta a Chata.

Muchos buscan la felicidad en cosas materiales, para mí la felicidad tiene cuatro patas, ocho y solo un rabo en mi caso. Mis amigos peludos no son mis hijos, (ojalá), pero son casi mi todo o forman parte de mi todo y yo para ellos si soy su padre o su oveja a la que cuidar y yo les correspondo, a veces me pongo a cuatro patas y miro por encima de sus cabezas para ver lo que ellos ven, para ver el mundo como ellos lo hacen.

Hay una foto de Piñón apoyado en mi hombro y aproveché el título de un libro de Santi Balmes para expresar que es lo que siento, que es lo que creo que él siente: Yo mataré monstruos por ti. Ellos matan mis monstruos interiores que provoca la depresión y que a veces me persiguen sin darme tregua.

Un año, creo que el peor de mi vida, harto de llorar, sin amigos, recién terminado los tratamientos contra el sarcoma, sólo, económicamente hundido, laboralmente acabado, físicamente derrotado, salí a la lluvia de mi terraza en Madrid dispuesto a dejarme ir desde la sexta planta, con un vértigo tremendo y los vi allí entre mis lágrimas y la lluvia intensa de diciembre, plantados mirándome, me senté en el suelo y los abracé llorando como alguien que lo ha perdido todo, y los encontré y encontré una razón (dos), para seguir viviendo a pesar de todo. Y a pesar de todo me empeño en vivir y en acompañarme de estos dos amigos peludos que me dan vida y me hacen sonreír cuando el día viene malo.

Pronto intentaremos mudarnos a las afueras de Sevilla, donde finalmente volví, a un sitio donde colocar plantas que olisquear, donde poder acoger a algún cuatro patas que necesite una oportunidad, que esté cerca de la playa para ir a corretear y perderse

 

 

 

 

STURLA

Montevideo () El Cardenal Daniel Sturla, Arzobispo de Montevideo, presidió la Misa criolla organizada por la Asociación Rural del Uruguay, en Expo Prado, el pasado 8 de septiembre.

En su homilía, disertó sobre lo que es la tradición

"Para algunos tal vez ‘tradición' suena a cosa vieja, pero en cambio en la Iglesia es eso que se va entregando de generación en generación y que reconocemos como el valor que nos viene del pasado, pero que a nosotros nos toca hoy enriquecer... hoy nosotros somos los protagonistas, los que estamos llamados, a su vez, a entregar cosas buenas a las generaciones que siguen, para que ellos tengan la posibilidad de mejorar", dijo.

La tradición tiene que ver con la matriz de Uruguay y con la agricultura. Historia que está unida a los primeros sembrados de los frailes franciscanos en Soriano, en las primeras misiones. Tradición que se liga a la ganadería, que llegó de la mano de Hernando Arias y de las misiones jesuíticas en el norte del país. O con el primer molino de Montevideo, que fue construido por los padres jesuitas hace 170 años.

"Uno dice industria, riqueza ganadera, presencia de la Iglesia... primeros sembrados. Todo eso tiene algo que los une desde la matriz y también los une ahora, al celebrar la Misa en este lugar, que nos trae a lo mejor del Uruguay", afirmó el purpurado. Igualmente destacó la importancia de la familia, ya que en Uruguay la mayoría de los productores han hecho su trabajo en empresas familiares. Esto recuerda que la familia es la base de la sociedad, "nosotros también lo creemos y por eso también lo defendemos", agregó.

La Virgen que nació de la tierra

El Cardenal también contó un hecho bonito que le ocurrió, relacionado con la actividad del campo, en la ciudad de Bella Unión, tras las huellas de Mons. Jacinto Vera, primer obispo de Montevideo.

La Virgen "que surgió de la tierra"

"Si él había llegado hasta allí en época de carreta, caballos y sin puentes... ¿cómo yo no iba a llegar a este punto de la República?", dijo, y contó que "allí sucedió una cosa tan hermosa... en una capilla de campaña en Colonia Palma (Artigas) bendije una Virgen que había surgido de la tierra. Un señor que estaba arando con su tractor vio que uno de los terrones tenía una forma rara, su madre lo limpió y vio que era una talla en madera, preciosa, de la Virgen, de la Inmaculada". Probablemente se trata de una imagen de las misiones jesuíticas. "Cuántas cosas buenas podrá traer para nuestro Uruguay la Virgen que brotó de la tierra, desde aquel punto de nuestro territorio... ojalá sea una bendición para todo el Uruguay", sostuvo el Arzobispo

BASUREROHUMO

 

Si bien el vertedero municipal está ubicado en el ingreso a nuestra ciudad, está próximo a chacas pobladas y en una zona de desarrollo de núcleos de viviendas en donde durante la administración anterior, se otorgó tierras a cooperativas de viviendas, que vienen realizando las obras permaneciendo los cooperativistas muchas horas en el lugar.

Los vecinos y quienes desarrollan tareas en las proximidades del vertedero están sufriendo las consecuencias del humo que no termina, al contrario, hay momentos en que la problemática se hace más presente y abarca varios barrios linderos, haciendo imposible a los vecinos salir afuera de sus viviendas por el humo que persiste desde hace ya varias semanas, luego de un incendio que siguió sin poderse extinguir completamente en los días siguientes.

Quienes desarrollan tareas tal cual ilustra la foto de la nota están ahí por 8 horas, pero los mayores problemas en su salud lo presentan vecinos que conviven con el humo las 24 horas, más teniendo en cuenta que cuando hay incendio lo que genera humo son las cubiertas plásticos y demás elementos contaminantes.

TABACO Y SALUD

DECLARACIÓN FINAL

3er Congreso Uruguayo Tabaco o Salud Visto y considerando que:

en la región de las Américas entre 2007 y 2015 la prevalencia de fumadores de tabaco

  • · cayó de 22,1% a 17,4%, que representa una caída mayor que la registrada a nivel mundial, aunque las tendencias son alentadoras, todavía 11,9% de los fumadores de tabaco en el
  • · mundo (1.100 millones) viven en la región de las Américas, existe un conflicto fundamental e irreconciliable entre los intereses de la industria
  • · tabacalera y los intereses de la salud pública, la industria tabacalera elabora y promociona un producto que, de acuerdo a la evidencia
  • · científica, es sumamente adictivo, causa daño a la salud y millones de muertes, genera una variedad de problemas sociales y agrava la pobreza, la industria reconoce la eficacia de las medidas antitabaco y lucha activamente contrA
  • · estos esfuerzos, los mencionados aspectos vinculados a la interferencia de la industria tabacalera
  • · fundamentan el Artículo 5.3 del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco (CMCT) y sus Directrices, la injerencia de la industria tabacalera sigue siendo uno de los mayores obstáculos para
  • · la aplicación del CMCT, dada su facilidad de acceder a diferentes agencias gubernamentales en los países de la región, que conspira contra la estabilidad y la fortaleza de las políticas de control de tabaco, las tácticas agresivas de esta industria, que utilizan enfoques filantrópicos de ámbito
  • · mundial para financiar redes sanitarias, científicas y económicas, socavan las políticas de control del tabaco, existe una mayor presencia de nuevos productos de tabaco y nicotina, incluyendo
  • · sistemas de tabaco calentado, sistemas electrónicos de administración de nicotina y sistemas similares sin nicotina, que se publicitan y promocionan con mayor libertad y sin restricciones y que en muchos casos se apoyan en afirmaciones sin sustento científico, los lineamientos desarrollados en el marco de la Conferencia de las Partes del CMCT que
  • · recomiendan reglamentar, e incluso restringir o prohibir, según proceda, la fabricación, importación, distribución, presentación, venta y consumo de productos de tabaco novedosos y emergentes, se ha observado un aumento de la publicidad, promoción y patrocinio del tabaco, en
  • · particular en redes sociales, en medios de entretenimiento y a nivel transfronterizo. El 3er Congreso Uruguayo Tabaco o Salud solicita a las autoridades competentes de los países de la región: Fortalecer la implementación del artículo 5.3 del CMCT, así como los lineamientos de
  • · transparencia en la discusión e implementación de políticas de control de tabaco en la región y aplicarlo a todos los sectores de la Administración Pública, no solo al sector salud. Garantizar que cualquier avance regulatorio respecto de nuevos productos de tabaco y
  • · nicotina, deberán basarse en evidencia científica sólida y libre de conflicto de interés, protegiendo la salud pública y los logros alcanzados en control del tabaco. Hacer cumplir en su máxima expresión la legislación vigente, en especial la que garantiza:
  • · a) la protección de la salud de las personas expuestas a humo de segunda y tercera mano, b) el adecuado acceso al tratamiento de la adicción de todos los consumidores de productos de tabaco y nicotina, con énfasis en las poblaciones en situación de mayor vulnerabilidad, c) la implementación efectiva de la prohibición total de publicidad, promoción y patrocinio de productos de tabaco, incluyendo redes sociales y promoción en eventos.

Piriápolis.